
"Billy Graves conducía por la Segunda Avenida de camino al trabajo cuando le intranquilizó el gentío: la una y cuarto de la madrugada y aún había más gente entrando que saliendo de los bares, y tanto los que iban como los que venían debían abrirse paso a empujones entre las oscilantes camarillas de fumadores medio ebrios que se apelotonaban justo delante de las puertas. Billy odiaba las leyes antitabaco. Solo creaban problemas: ruido de madrugada para los vecinos, espacio suficiente para que los bronquistas apiñados en la barra pudieran liarse al final a puñetazos y una plaga de radiotaxis y limusinas fuera de servicio que tocaban el claxon para atraer posibles pasajeros."
De vez en cuando me gusta acercarme a la novela policíaca, aunque he tenido unos cuantos desencuentros últimamente. Quizás por eso dudé sobre el título de hoy. Hoy traigo a mi estantería virtual, Los impunes.
Conocemos a Billy Graves, policía de turno de noche que patrulla de Wall Street a Harlem con un puñado reducido de nocturnos. Casado con una mujer atormentada por la sombra de un pasado que aún no está preparada para compartir, tiene su propia carga por un tiroteo de hace mucho años en el que hirió a un niño. Nadie le condenó, de hecho la bala primero impactó y atravesó su objetivo, pero fue la prensa quien le juzgó y provocó su ascenso y reclusión al turno de noche. Billy mantiene su amistad con los Gansos Salvajes, un grupo de policías que fueron jóvenes en los noventa. Todos ellos tienen su obsesión, su caso sin resolver que les lleva atormentando dos décadas, su impune. En la noche de San Patricio Billy acude al escenario de un crimen, han asesinado a uno de esos criminales que quedaron impunes hace veinte años. La rueda se empieza a mover.
Los impunes es una novela policíaca de gran impacto visual durante su lectura. No se puede negar que el autor es guionista, ya que en apenas un puñado de frases consigue empaparnos del ambiente que nos describe en cada escena. Además juega con ventaja, utiliza escenarios mil veces conocidos y asesinatos que ya hemos visto con otras caras y otros nombres. Así que puede imprimerle agilidad a la historia y centrarse en la trama psicológica. Sin embargo no se trata esta vez de la tensión que se asume al thriller, no. Estamos ante una novela policíaca que gira en torno a las obsesiones. La obsesión por el cabo suelto, por el criminal no detenido, el que se escapó, la culpa por no haber podido dejar cerrado el caso y como, por mucho que la vida siga, una parte de la persona va a seguir mirando hacia el rincón en el que aparcamos el suceso.
Cuando el primer muerto aparece, nos damos cuenta de que el protagonista es capaz de reconocerlo incluso después de tantos años. Y no será el único muerto, más aparecerán en el camino con esa extraña relación entre ellos; ser el objeto de la obsesión de uno de los miembros de este grupo. Así que la duda acecha y el trabajo y la objetividad se le complica. Pero no sólo eso, ya que Price, incluirá a la esposa del agente en una trama ágil y dinámica que está no sólo bien estructurada, sino que además es un placer leer. Esta segunda trama es realmente buena, y me pilló por sorpresa.
Comenzaba diciendo que no es un argumento original, ni una ubicación original la elegida por el autor. Pero lejos de hacer de ello un fallo, lo utiliza para impulsar la historia y conseguir tenernos pendientes de sus letras. La caracterización, los ambientes, la ciudad en su versión oscura y policial, la sangre... todo ello compone a partes iguales una novela que he disfrutado mucho y que no puedo dejar de recomendaros.
Me ha gustado Richard Price. Ha sido un placer disfrutar de su novela. Creo que he recuperado la fe en la literatura policíaca.
En este caso Richard Price es conocido sobre todo como guionista, ya sea de cine o de series de televisión como The Wire, así que la pregunta se impone, ¿os atraen los libros escritos por gente conocida en otro ámbito no literario, aunque sea el de guionista o periodista?
Gracias
