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Los lobos que devoraron los cielos y la tierra

Publicado el 17 septiembre 2022 por Tdi @RLIBlog
Los lobos que devoraron los cielos y la tierra

En los mitos nórdicos, tras el Fimbulvetr, el gran invierno, llegará el Ragnarök, una época de caos que acabe con el mundo conocido y permita la creación de uno nuevo que hereden las próximas generaciones. Los lobos eran una pieza clave en este cambio, pues eran símbolos de guerra y desorden social.

Fénrirsúlf Los lobos que devoraron los cielos y la tierra

El principal exponente de los lobos en los mitos nórdicos fue Fenrirsúlf, el lobo Fenrir o Hródvitnir/Hródrsvitnir, hijo de Loki y Angrboða, la del bosque de Járnviðr de lobos y gigantes, y por lo tanto hermano de Hela y Jörmungandr.

El destino de esta prole monstruosa fue un asunto tratar por los æsir, pues las profecías anunciaban que eran un peligro. Al entonces pequeño Jörmungandr lo arrojaron al mar, mientras Hela fue llevada al reino homónimo de los muertos en Niflheimr. En cambio, Fenrir sería cuidado por los æsir, aunque Týr sería el único lo suficientemente valiente para alimentarlo. Desgraciadamente, su rápido crecimiento preocupaba a los æsir, que temían que las profecías se cumplieran. Por ello, decidieron atarlo con las enormes cadenas Lœding, que rompió fácilmente. A continuación, repitieron el proceso con las cadenas Drómi pero, aunque tampoco se resistió a ponérselas, también se rompieron. Por lo tanto, Odín mandó a Skírnir, mensajero de Freyr, a ver a los enanos para que les fabricaran unas cadenas mágicas. Usando el ruido de un gato, la barba de una mujer, las raíces de una montaña, los tendones de un oso, el aliento de un pez y la saliva de un pájaro, forjaron a Gleipnir ("Enmarañador"). Sin embargo, la apariencia sedosa de las ataduras hizo sospechar a Fenrir de que los æsir le ocultaban algo. Por eso, aceptó ser atado bajo la condición de que uno de ellos colocara su mano entre sus fauces, pero solo se ofreció Týr. En la isla Lyngvi en el lago Ámsvartnir, Fenrir fue finalmente atado. Cuando se resistió, comprobó cómo las ataduras se endurecían y le cortaban. Ver al lobo retorcerse entre las ataduras hizo estallar de risa a todos los æsir, a todos, menos a uno, pues Týr perdió su mano derecha.

De sus ataduras, tomaron el hilo Gelgja ("Encadenamiento") que colgaba y lo insertaron en la Gjöll ("Grito"), que enterraron en el suelo. Para anclarla, usaron otra roca mayor llamada Thviti ("Golpeador, maltratador"). Cuando Fenrir respondió ferozmente, le clavaron desde abajo una espada que le atravesaba ambas mandíbulas. Su saliva formó el río Ván ("Esperanza").

Función en el Ragnarök

Fenrir supone una importante amenaza en el Ragnarök. En el Vafþrúðnismál , Odín pregunta a Vafthrúdnir si, tras el Ragnarök, volverá a salir el Sol después de que lo destruyera Fenrir. Sin embargo, en el Völuspá, como predijo Frigg, Odín muere ante el lobo, pero es vengado por su hijo Viðarr, que penetra su corazón con su espada. Esta muerte y venganza también son mencionadas por el Vafþrúðnismál cuando Odín pregunta por su destino. En el Gylfaginning, es liberado por un terremoto e intenta devorar el mundo con las fauces abiertas, que llegan desde el suelo hasta el cielo, con fuego ardiente en los ojos y fosas nasales. Tras devorar a Odín, Vídar le pisa la mandíbula inferior y sostiene la superior con la mano, destrozándole la garganta.

Los lobos que devoraron los cielos y la tierra


En los mitos, da la sensación de que este lobo terrible está duplicado, apareciendo como distintas versiones de un mismo personaje. El sabueso infernal Garmr es una de esas manifestaciones. Garmr también es liberado de sus ataduras en el Ragnarök, pero hasta entonces vive aullando frente a la cueva Gnipahellir, junto a las puertas del reino de los muertos de forma similar a Cerbero en el Hades. Aunque no se cuenta en el Völuspá, en el Gylfaginning se dice que este es quien se enfrenta a Týr en el Ragnarök.

Este tipo de enfrentamiento no es aleatorio. Se interpreta que Fenrir pudo compartir dominio con Odín, pero con una función opuesta. Týr pudo haber sido el líder del panteón en la edad de bronce o la era previkinga, enfrentándose a Fenrir. Cuando perdió importancia, Garmr ocupó su lugar como oponente. En las figuras retóricas conocidas como kennings, su nombre se se usa para designar poéticamente al destructor de algo, de esta manera, Mánagarm es el "destructor de la Luna". A partir de este kenning, se observa otra semejanza con Fenrir, a quien se le atribuye la destrucción del Sol. Del mismo modo, tanto Odín como Týr perdieron algo, es decir, un ojo y un brazo, respectivamente. Esta pérdida de un brazo es común con el dios irlandés Nuada Airgetlám y el dios solar védico Suria, que lo sustituyen por uno de plata y oro, respectivamente. Junto a la etimología de Týr ("Dios"), común con Júpiter o Zeus, posiblemente tendría un origen en un dios celeste indoeuropeo.

Hati y Sköll

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Esta amenaza final a los cuerpos celestes aparece una vez más en el Grimnismál con el lobo Sköll ("Ruido fuerte"), que acompaña al Sol, y Hati ("Resentido"), que sigue a la Luna. En el Gylfaginning, aclara que Sól se mueve rápido porque está asustada de Sköll, de quien no puede escapar. A Máni le persigue Hati Hródvitnisson. Es posible que ambos fueran hijos de Fenrir, pero es difícil de encajar el relato, pues estuvo atado junto a los dioses desde pequeño.

En el Völuspá, ni el Sol ni la Luna están personificados, aunque se citan en una ocasión como hermanos, pero en el Gylfaginning son Sól y Máni, los bellos hijos de Mundilfœri. Mundilfœri estaba muy orgulloso de sus hijos y su extrema belleza, casando a su hija Sól con un hombre llamado Glen. Por desgracia, a los dioses no les agradaba su exceso de orgullo y condenaron a sus hijos a servir a los cuerpos celestes que habían creado. Sól es la auriga del carro con los caballos Árvak y Alsvin, que lleva el Sol, creado de una chispa que voló de Muspellsheim, y son enfriados por dos fuelles llamados Ísamkól bajo ellos. Su hermano Máni controla el viaje de la Luna y sus fases, estando relacionado de alguna manera con la raza de los gigantes. Estas fases pudieron ser personificadas como Hjúki y Bil, otro par de hermanos que seguía a la Luna. En general, según el Vafþrúðnismál, Sól y Máni sirven para contar los años y los días.

Geri y Freki

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Finalmente, en el Grímnismál se menciona que Odín es acompañado por los lobos Geri y Freki. El Gylfaginning añade al citarlo que Odín solo se alimenta de vino, dando su carne a los lobos, algo apto para alguien que acaba devorado por uno. Irónicamente, Freki es otro nombre de Fenrir. Lo curioso es que, cuando Odín enumera las mejores cosas de cada clase, alza a Garmr como el mejor de los perros. Esto sugiere que, posiblemente, siempre se esté hablando del mismo animal pues, además, el mejor caballo, Sleipnir, también es hijo de Loki.

Hay varias razones por la que los hijos de Loki y Angrboða en general y Fenrir en particular son malvados. En un primer caso, parte del enfrentamiento con entre los æsir y los jötnar. En un principio, Ymir, padre de los jötnar, surgió en el vació de Ginnungagap, de las gotas heladas de Nilfheimr derretidas por calor de Múspellheimr. De su axila izquierda y del contacto entre sus dos pies surgieron los primeros jötnar, mientras la vaca Auðumbla que amamantaba a Ymir extrajo con sus lametazos a Buri del hielo. A diferencia de Ymir, Buri y su hijo tuvieron descendencia con otro individuo, que posiblemente perteneciera a la raza de los jötnar. Sus nietos fueron Odín, Vili y Vé, que mataron a Ymir y ahogaron a todos los jötnar salvo a Belgermir. En ese momento, comenzaría a formarse el mundo. Odín se emparejó con Frigg dando inicio a la estirpe de los æsir.

Ahora bien, Odín tenía una madre y abuela gygjar y entre los æsir había matrimonios con gygjar. Esto se consideraba normal porque era una estirpe patrilineal. Sin embargo, que un jötunn quisiera casarse con una ásynja era una afrenta, incluso cuando era una vanir, como Freyja. En Ásgarðr había una excepción a esta norma: Loki. Loki y sus hermanos Byleistr y Helblindi son el fruto de la unión del jötunn Farbauti y de Laufey o Nal. Cuando Loki tiene a sus hijos Narfi o Nari y Váli con Sigyn, no suponen un peligro, al contrario que cuando lo hace con Angrboða. Loki se encuentra en el límite entre lo que es o no aceptable. En ese caso, se trataba de la descendencia de un individuo producto de una unión anómala y una gýgr, inclinándose en contra de las normas sociales.

La otra razón específica a Fenrir es que los lobos eran criaturas salvajes, conocidas por su voracidad, que se asoció a la codicia. Aunque los kennings sobre lobos, águilas y cuervos se usan para referirse a guerreros habilidosos, los berserkers muestran que eran un término ambivalente. Como un lobo, un berserker no podía contener su naturaleza salvaje, abandonando su comportamiento humano y alejándose de la sociedad. Esta posición social era propia de los proscritos, que eran llamados vagr ("lobos"), y a quienes se consideraban como tales si habían cometido crímenes en lugares sagrados. Además, estos no confesaban sus crímenes, por lo que no podían compensar y sus acciones generaban vengazas. Por lo tanto, eran quienes alteraban el orden y vivían fuera de la sociedad. Este desorden se expresa en el Völuspá durante el Fimbulvetr, la época de lobos en la que los hermanos se matan y los primos cometen incesto, rompiendo las normas de parentesco. Esta relación se observa cuando Loki es atado con las tripas de su hijo Narfi, extraídas por su hermano Váli, a quien los æsir habían convertido en lobo para que pudiera romper las limitaciones sociales.

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