
Esta noche conoceremos cuál es, según el criterio de los miembros de la Academia, la mejor película de 2015. Probablemente yo no estaré de acuerdo. La gran favorita es El renacido, cuya perfección técnica le aporta una intensidad tremenda a una historia a la que le sobra un pretencioso misticismo impostado. Yo me decanto por Spotlight, por su sabiduría narrativa e interpretativa para contar un hecho escabroso huyendo de cualquier sensacionalismo. Mi preferida sentimental es Mad Max: Furia en la carretera, un remake/reboot/secuela tardía cuya inventiva visual y estética la conveirten en algo completamente nuevo. Luego tenemos La gran apuesta, la tragedia de nuestro tiempo contada como si fuera una comedia. El puente de los espías demuestra la vocación humanista de un Spielberg que ya es un clásico en activo: al film, impecable, solo se le puede achacar cierta inocencia. Marte es la historia de un náufrago espacial en una situación desesperada contada con un humor y un optimismo algo contradictorios. Brooklyn es una historia demasiado amable de las dificultades de una chica que emigra de Irlanda a Nueva York. Por último, no puedo decir nada de La habitación porque no he podido verla. Pido disculpas... pero es que tengo un hijo de dos años y medio.


En cuanto a los actores principales, todo el mundo espera que gane Leonardo DiCaprio por El renacido. La verdad es que se llevaría el premio por un despliegue de gruñidos. Personalmente, no me he creído que DiCaprio pueda ser el padre de nadie. De Michael Fassbender se puede decir que realmente se transforma en Steve Jobs, saca su lado menos amable y hasta consigue que nos olvidemos de lo guapo que es. Eddie Redmayne sobreactúa en La chica danesa, pero también es verdad que expresa la fragilidad y la inseguridad de su personaje transexual. Matt Damon logra que su personaje sea de esos con los que te identificas inmediatamente en Marte. Por último, Bryan Cranston está nominado por Trumbo, por estrenar en España... y yo no pirateo. Casi nunca. Quiero reivindicar al gran olvidado en este apartado: Idris Elba está soberbio en Beasts of No Nation y su nominación habría evitado la polémica en una gala en la que solo pueden ganar representantes de la raza blanca.

Charlotte Rampling merece sin duda el Oscar como actriz principal por 45 años, película que debería haber tenido alguna nominación más. Cate Blanchett consigue hacernos creer que puede ser madre sufridora, esposa rebelde, amante apasionada y la más elegante de todas en Carol, otra película que merecía más atención de la Academia. Saoirse Ronan sostiene completamente una película como Brooklyn con una interpretación asombrosamente contenida. Por último, Jennifer Lawrence en Joy hace un papel de esos más grandes que la vida. Ya ganó un Oscar por lo mismo con El lado bueno de las cosas. No se lo van a dar otra vez. Digo yo.



Guión adaptado. Drew Goddard entrega un guión ingenioso pero algo domesticado en Marte. La gran crítica contra el guión de La gran apuesta es su jerga económica. Exagerados. Carol adapta con sensibilidad y mucho subtexto la primera novela de Patricia Highsmith. El Nick Hornby guionista de Brooklyn tiene poco que ver con el de su novela Alta fidelidad. Me quedo con Carol.


En cuanto a la mejor película de animación, hay una clara favorita: Del revés. Por otro lado, La oveja Shaun es un portento de animación tradicional que tiene la sabiduría perdida del cine mudo. Es Aardman. Anomalisa es la tristísima primera película animada para adultos nominada al Oscar, de Charlie Kaufman. La brasileña El niño y el mundo es un derroche artístico que habla literalmente de un niño que descubre el mundo -globalizado, contaminado, desigual y deshumanizado- y la pérdida de la inocencia que eso conlleva. Lamentablemente no he podido ver El recuerdo de Marnie, del Studio Ghibli.



Por último, parece cantado que El hijo de Saúl ganará en la categoría de película de habla no inglesa. No he visto las otras nominadas, pero desde luego el film húngaro es duro, potente y deja al espectador verdaderamente agotado. Lo mismo me ocurre con la categoría de mejor documental: solo he visto Tierra de cárteles, soberbio ejercicio de contar una historia con imágenes reales. Pero seguramente el Oscar será para Amy.
