Revista Cultura y Ocio

Los premios literarios

Por Mientrasleo @MientrasleoS
Los premios literarios
     El tema del prestigio de los premios literarios entre los lectores está más que leído y hablado, cada vez que se otorga un premio (que últimamente viene siendo cada pocos días), salen voces críticas. Hablemos pues de los premios.
     Cabe distinguir en primer lugar entre aquellos que se otorgan a los libros ya publicados, que son los menos, y los que se otorgan en mitad de una larga parafernalia de supuestos secretismos a un título que aún no ha visto la luz. Y es que, en según que momentos, el lector no tiene claro si asiste a la concesión de un premio o a una suerte de disco con filtraciones incluidas que se ve orquestada con el único objetivo de captar atención y, de paso, un poco de publicidad gratuita.
     De estos segundos distinguiremos los que llevan un respaldo institucional de los privados. Es curioso además que en el caso de los primeros, su montante sea inferior al de algunos premios privados. Pero es en ellos en los que podemos centrar nuestras críticas, ya que si el premio viene avalado por una empresa privada, es lógico que los intereses a la hora de otorgar dicho premio, trasciendan lo literario.
Tenemos que tener en cuenta un detalle, y es que las editoriales y la cultura, aunque el pirateo nos haga olvidarlo, han de dar de comer a quienes trabajan en ello, incluidos los señores editores. Así que es muy lícito que un señor que tiene su empresa, valore a la hora de juzgar un título, no solo el mantener una calidad que le sostenga en las listas de ventas, sino también una temática o incluso un firmante, que ya parta con un punto de favoritismo entre un determinado porcentaje de los lectores. Entendido esto, es muy fácil comprender que la creación de Premios literarios tiene mucho de marketing ya que no son pocos los medios que se hacen eco de ellos y un título que hubiera podido pasar desapercibido hasta llegar a la mesa de la librería y depender únicamente del boca a boca, llega con un apoyo de prensa y medios que hacen que los lectores reconozcan el título a simple vista. De hecho, en más de un caso, son la puerta de acceso a grandes editoriales para autores hasta ese momento desconocidos que se deciden con más esperanza e ilusión que estadística a su favor, presentar su obra a cualquiera de ellos.
     Supongo que por eso que últimamente parece que cada mes se otorguen al menos un par de estos premios que van con una editorial detrás que ofrece al emocionado ganador, no sólo la oportunidad de ser leído (o no según algunas malas lenguas) por un jurado formado por escritores ya encumbrados, sino también la publicación de la obra por parte de la editorial y una cantidad económica que será entregada en concepto de adelanto sobre ventas del citado título. Es decir, que el ganador se ve con una novela anclada a la editorial que lo respalda y con un adelanto en el bolsillo, que eso no es un premio no lo olvidemos, que muchas veces se corresponde con un porcentaje inferior al habitual a restar por cada libro vendido una vez salga a la venta. Si a eso le sumamos que, asumido el baremo diferente que pueden tener estas empresas, es difícil creer que los libros sean leídos realmente, empiezo a dudar si el término premio viene a ser muy adecuado a este tipo de galardones que lo único real que otorgan al escritor que se los lleva es una visibilidad, y en muchos casos una tirada, muy superiores a las habituales. Supongo que para conocer bien esto, deberíamos saber hasta qué punto influyen los intereses en los jurados. Aquí que cada cual piense lo que considere oportuno en función de sus ideas y experiencias. Decía Caballero Bonald hace ya años, que "los premios no pactados, son los modestos" y esto tal vez sea cierto o sea una de las causas que más susceptibilidad generan en la credibilidad de aquellos premios cuyo montante se vuelve casi astronómico. siendo justo estos de los que más dudas tiene el público una vez se abre el sobre que da a conocer el premiado con el ilustre galardón. Quizás por eso, el Premio Goncourt dotado con 50 francos en su día y que hoy, pese a ser en euros, mantiene la cantidad equivalente, sea uno de los que más prestigio han alcanzado entre los lectores.
     Abierta la veda y con las susceptibilidades debidamente expuestas, ¿cuál es vuestra opinión sobre los premios literarios?

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