Revista Comunicación

Los recortes de Zoido

Publicado el 23 septiembre 2011 por Jackdaniels

El gobierno y la oposición en el Ayuntamiento de Sevilla andan a la greña por aquello de los ahorros, ahora que con la crisis la palabreja se ha puesto tan de moda. Mientras los ediles populares claman desde los titulares astronómicas cantidades ahorradas en los sueldos de los altos cargos, los de la oposición no tardan en cuestionarlas y en pedir aclaraciones sobre el destino que se les va a dar a las sumas atesoradas.

En cualquier caso, es como la pescadilla que se muerde la cola, porque siempre se vuelve irremisiblemente a que se ahorra “para pagar el despilfarro de la corporación anterior”. Cosa que, sin dejar de ser cierta en bastantes ocasiones, no tiene por qué convertirse en un mantra incuestionable e inamovible.

La realidad dicta que tal ahorro no ha sido así en todos los casos, o al menos no como han pretendido explicarlo. Cada recorte aplicado tiene siempre una cara oculta, a la que no se quiere mirar o no gusta reconocer.

En Tussam se ha vivido un claro ejemplo de ello. Pasó de tener un gerente, el ínclito Carlos Arizaga, que cobraba la modesta suma de 112.417 euros brutos anuales a otro que percibe 100.700 por el mismo concepto. Para más inri, Arizaga estuvo dos meses conviviendo con el nuevo directivo en calidad de adjunto o no se sabe de qué, sin que se haya difundido que se le ha rebajado el sueldo, tras ser cesado primero a través de las redes sociales y luego en la vida real en un Consejo de Administración.

El equipo de Zoido calificó la medida como un ahorro del 10,42%, pero eso es una verdad a medias. A pesar de que Arizaga ya no está en Tussam, sigue trabajando para el Ayuntamiento, en concreto en la AIE deSevilla. Se desconoce el cargo que ostenta ni la tarea en la que emplea su tiempo libre, pero tampoco ha trascendido que haya aceptado un recorte significativo de salario.

O lo que es lo mismo, tal ahorro no existe en la vida real, porque Arizaga continúa cobrando del erario público el dispendio que recibía por hacer lo que todos saben que ha hecho durante casi ocho años en la empresa municipal de autobuses.

Otra cosa que Zoido aún no ha explicado es por qué mantiene a toda costa a un cargo público cuya gestión en la empresa ha criticado con dureza durante toda la campaña electoral. Porque si es por los resultados de tal gestión resultaría bastante extraño, cuando no incomprensible, un cambio de opinión tan repentino.

Si lo que se dice perseguir es la transparencia y claridad en la cosa pública municipal, amén de la vociferada y tan necesaria austeridad, nada mejor que aclarar a la opinión pública las razones por las que se mantiene a un señor que cobra tal bestialidad de dinero con cargo a los bolsillos de los sevillanos, como se hizo en su día con el gerente de Giralda TV.

Quienes pagan religiosamente tienen todo el derecho a saberlo. O al menos eso ha defendido siempre Zoido.


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