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Los versos Sueltos de los Espejos en Silencio

Publicado el 17 agosto 2010 por Lacoleccionistadeespejos
Los versos Sueltos de los Espejos en Silencio
Edgar Varela Alfaro
Radicado entre viajes en este país, portugués, soy; M., de máster, L., de literario, entonces lector, crítico literario; un cirujano que muere con el bisturí en las manos, los ojos alertas, porque en el bosque de las palabras, siempre hay un peligro inminente: no sentir cuando el dragón de la (in)sensibilidad nos hinca el diente y, si sobrevivimos tendremos una cicatriz que no sabemos cómo curar… Definí con Del, desde el inicio de estas lecturas que, una obra literaria, ya sea poesía, cuento, o novela, en un medio de comunicación que siempre va tener una crítica que a posterior; después de haber leído un libro, sea capaz de decir las cosas como son: Existen dos grandes modelos de crítica literaria: 1.- la que pretende ser objetiva y científica; 2.- y la que reconoce la inevitable subjetividad del punto de vista del lector; no del [email protected] que, con frecuencia incluso no la expone abiertamente. En el fondo, la cuestión que separa estos modelos es el papel del gusto en la capacidad de análisis: ¿es algo superior al crítico, o podemos controlar su grado de influencia? Eso se relaciona, a su vez, con una de las funciones primordiales de la crítica periodística en general: educar el gusto del público.
Sobre Edgar Varela A.
Como Del, mi Del, amo la poesía.
Amo la estructura, conformación, forma en que las palabras se llaman una a la otra para formar versos: unión de estructuras lúdicas, destinadas a darnos un sentir específico. Versos Sueltos. Poemario inicial escrito por un señor de manos grandes, (la forma en que ella me lo referenció porque yo nunca había escuchado hablar de él), es un texto que podría decirse escrito por un profesional, uno de esos que pasan largas noches escribiendo a la luz de sus estudios universitarios, buscan con desesperación legitimación en premios, o sacan títulos profesionales como escritores, como si se los autentificara la U., porque lo que menos tienen es talento. Pero en este caso, hay un talento que ella, supo muy bien como ubicar: es don Edgar…, pero, ¿Quién es? Una palabra hecha persona, me dijo…

Edgar Varela Alfaro, es un hombre mayor. Tendrá quizá los mismos años y tiempo de vida de don Pepe, (algo en 7), que lo mismo que León Gieco, esa misma personalidad tiene, un día, cuando la familia ya estaba grande y lejana, después de ser de todo en la vida, sin títulos académicos, despertó con un atado de palabras entre las manos y, sin saber qué hacer con ellas llegó al taller del entonces poeta Pablo Ureña, para entenderlas mejor; y entonces, probablemente no, entendió que siempre han traído la poesía por dentro, hasta que ella los despierta… nada más. Ningún otro título profesional; pero como los grandes, los de verdad, nunca ha necesitado de esos pretextos para identificar o reconocerse como uno de los mejores poetas nacionales, por merito propio.
Don Edgar, perdón por la cercanía, tiene dos libros: Versos[unión de estructuras idiomáticas destinadas a la creación de poesía] Sueltos, 2004, que es como decir, libres, flotantes seres de luz que al final de un verso, determinan un cambio en nuestro estado de ánimo…una cadencia de rima perfecta, clara y detallada en loe elementos que los amantes a la antigua conocen desde la métrica de la vida misma, y Espejos del Silencio, 2006. Sus poemas son tan perfectos que no puedo más que escoger uno, al azar,
He ido pasando en limpio,
y de uno en uno,
cada día.
¡Es extraño!
todos apuntan a ti ... Versos Sueltos

Elegante manifestación de la belleza, de los sentimientos, al mismo estilo de Emily Dickinson, James David Thoreau, pero más Margareth Fuller, Versos Sueltos es un tratado verdaderamente trancendentalista ( en el sentido de nuevas ideas en la literatura, la religión, la cultura y la filosofía que, predicaba la existencia de un estado espiritual ideal que "transcende" del físico y el empírico solamente perceptivo por medio de una sabia conciencia intuitiva), y no esa roñosa costumbre de ciertos autores (nacionales e internacionales) que mediante posturas que no desarrollan como un verdadero texto poetico, es decir con sentimiento y seguridad lúdica sino mediante que, mediante semantemas (el significado real de las palabras), cuya grandilocuencia persiste en creación de obras aburridas, aunque siempre tienen algo nuevo que decir, pero que son incapaces de mover un verdadero sentimiento relacionado con la poesía; cuando solo es necesario por medio de la palabra sencillas, que generan determinadas emociones en el lector u oyente; con un uso adecuado de prolepsis (anticipa sucesos posteriores, alterando el orden de los conceptos, bien aderezado con prosa, forma natural del lenguaje del escritor de expresarse que, por medio del uso reiterado de su propio modo de pensar establece un juego nuevo en la poética. Interesante en verdad.
En el segundo libro, Espejos de Silencio, se ve un avance todavía mayor. Los espejos, reflejan un estudio profuso y extenso de su propia naturaleza, y un descubrimiento homo-erotico enclavado en el uso de la palabra, cuyas risalas, (Composición poética arabigo-andaluza, se caracteriza por cierta picardía en el tema), cuyo sinécdoque (Tropo que consiste en referirse al todo mencionando una parte, o designar la materia que forma una cosa o uno de sus atributos en vez de la cosa misma) que auguran un estilo propio y carente de todo mal.
Podria seguir, pero con este tipo de textos tengo miedo de dormir. No importa lo resietente que seamos, poemas como estos dejan una cicatriz, nos siguen a casa, cambian vidas y transforman todo. Tal vez sea ese su objetivo, pero no quiero caer más adentro. Sobre mi mesa dejo los libros de Del, porque quiero que ella venga a buscarlos, para que hablemos de esta poesía llamada Edgar Varela
Para La Coleccionista de Espejos: M.L. Caleb AguilarTrece espejos, de platino y sabiduria

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