Luna pensativa,
deja que mi voz te cante
y te toque llena
en la hierba misma
del crepúsculo.
Y deja que mis ojos
puedan ver contigo
cerca del silencio,
dulces madrugadas...
Esclava y dueña mía,
quédate conmigo,
brillando entre mis horas,
con la luz azul de tu poesía
y sabrás que gime al alba,
como una hiena hambrienta,
la boca de la niebla
cuando el amor estalla.
Recuerdia
Revista Literatura
Luna pensativa,
deja que mi voz te cante
y te toque llena
en la hierba misma
del crepúsculo.
Y deja que mis ojos
puedan ver contigo
cerca del silencio,
dulces madrugadas...
Esclava y dueña mía,
quédate conmigo,
brillando entre mis horas,
con la luz azul de tu poesía
y sabrás que gime al alba,
como una hiena hambrienta,
la boca de la niebla
cuando el amor estalla.
Recuerdia
