Revista Opinión

Luz y Sonido. Aznar-Agag, un bodorrio muy lucido

Publicado el 04 junio 2013 por Rgalmazan @RGAlmazan

En muchas capitales monumentales existían y existen unos espectáculos conocidos como ‘Luz y Sonido’. Mediante un juego de luces que señalaban las distintas zonas interesantes de los monumentos, se contaba la historia de esa ciudad y del monumento. Así, en la Alhambra de Granada, en el Palacio de Oriente de Madrid, en la Sagrada Familia de Barcelona, en las Pirámides de Egipto, en la Acrópolis ateniense, en la Mezquita Azul de Estambul, etc. este espectáculo histórico-turístico te acercaba o acerca (si es que todavía sigue) a la historia, la cultura de esa ciudad y sus monumentos principales.

Pues bien, en el siglo XXI, en 2002, se celebró un acontecimiento único que podría considerarse el espectáculo Luz y Sonido de este siglo. Me refiero a la boda de Ana Aznar y de Alejandro Agag. Y allí más de mil invitados pudieron gozar de un evento especial. Una iluminación única y un sonido excepcional. Y todo gracias a dos amigos de los novios, un tal Correa y otro tal ‘El Bigotes’ (hoy ‘El Barbas’).

Invitados boda Aznar-Agag

La broma costó unos 35.000 euros. Total una menudencia. Correa y El Bigotes soportaron ese coste por amistad. Porque el hecho de que ya estuvieran actuando con el Partido Popular y sus responsables, Bárcenas o Sepúlveda, de forma intensa en lo que hoy se conoce como trama Gürtel, nada tuvo que ver. Se trata de mera coincidencia y amor, puro amor, el mismo que le reconocía El Bigotes a Camps en aquella conversación telefónica que le llamaba amiguito del alma.

A este inmenso espectáculo acudieron más de mil invitados. La flor y nata de la ‘High Society”. Ministros de sobresueldos, gobernantes extranjeros de gran fama y ética intachable como Blair o Berlusconi, grandes empresarios del Ibex-35, nuestros reales monarcas y familia, otros personajes que componen la flor y nata de nuestra época como Miguel Blesa, Julio Iglesias, Flavio Briatore, Isabel Priestly, Ricardo Bofill o Raphael, a los que se añadieron ‘líderes culturales’ de ‘primer nivel’ como José Luis Garci o Sánchez Dragó, y magnates empresariales como Murdoch –aquel que posteriormente fichó a José María Aznar de asesor—, peperos de pro como Fraga, Ana Mato, Sepúlveda o Bárcenas. Y todos ellos amparados y cubiertos por el paraguas de la Luz y el Sonido de la trama Gürtel, de los dos líderes de la trama: Álvaro Pérez y Francisco Correa y bajo la batuta del ínclito Rouco Varela, cabeza de la Iglesia Católica en España, desde el monasterio de El Escorial.

Invitados boda Aznar-Agag 2

Y allí todos pudieron gozar del gran espectáculo del s. XXI. Primero en la iglesia del Monasterio, después en la finca donde se celebró el convite. Todos lucieron sus prendas más elegantes, sus finos modales y sus requiebros sociales más esperados. Una maravilla bajo una luz y un sonido inigualable.

Mientras, el novio sabía que tenía amigos de verdad. Y ahí estaban para hacerle un regalito de 35.000 euros, vamos de lo más corriente. Porque el grado de amistad se mide por el valor de los regalos. Y sobre todo cuando no hay intereses detrás, sino verdadero cariño. El hecho de que Ana Aznar fuera hija del presidente del gobierno y que ese gobierno y los gobiernos del partido popular de varias CC.AA. trabajaran ya con las empresas de la hoy conocida trama Gürtel, y que esta trama obtuviera grandes negocios ilícitos a costa de las administraciones peperas, es pura coincidencia, no sean ustedes mal pensados.

Salud y República


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