Revista En Femenino

Ma de excursión

Por Morochaurbana @morochaurbana

Es un asunto no muy factible de preveer con exactitud. Pero que pasa, pasa. En la agenda maternal, tarde o temprano, después del mes de marzo, se asoma el evento o los eventos  anuales.  Actos y…Si, ¿cómo acertó? Excursiones.  Aunque es sabido con el hijo, se puede intentar, programar, en definitiva ir, algunas veces; siempre y cuando el jefe sea permisivo con la madre en cuestión.  El tema es saber a donde se irá, para tomar los recaudos pertinentes.  Porque es de creer, para algunos lugares es menester tomar ciertas precauciones, para la sangre de su sangre: novato excursionista. Aunque se descuenta que va custodiado por sus maestras del colegio.  Y precauciones también  para la madre que lo ha traído a este mundo.  Porque una cosa es salir a solas con la familia de una y otra, muy distinta, es hacerlo con las maestras, del grado y escuela, del niño en cuestión, o sea del vástago propio.  Porque y por ejemplo, es ahí, en ese preciso y exclusivo momento, donde una puede vislumbrar, con más pertinencia, la relación de este con sus pares, con el prójimo y sus guardaespaldas de guardapolvo blanco; las seños de las cuales una, alguna vez en la vida, ha estado celosa… Y si va la vice-directora, bueno, directamente una está en condiciones de cantar bingo, línea, cartón lleno y etc. Y rezar para que su continuación en la vida, le haga pasar la menor cantidad de papelones posibles.  Eso es lo que al menos, al momento de enterada de que vamos a ver un zoo de animales sueltos, una se imagina. Después se entrega a la excursión, propiamente dicha y concluye que no era para tanto y se predispone y dispone para pasarla lo mejor posible.  No obstante estos pensamientos fluyen en sus sienes; en algún momento, después de ser anoticiada.

Todo empieza, cuando una, como una santa, lee el cuaderno de comunicado de niño o niñita en cuestión y, más o menos que en rojo, aparece una nota, diciendo algo así como: querida mamá, no olvidar firmar la autorización para que su hijo pueda ir, por ejemplo, al zoológico de animales sueltos.  Puede ser, que si su hijo es más parecido a: es poderoso el chiquitín, aprendiz de Tazmanía, o algún híbrido posible de la unión de esas dos formas de ser, la que vea todo rojo, sea ud. Misma. Porque se imagina a su engendro, cara a cara con una gorila.   A ésta con sus manos en el cuello de él y hasta si le leyera los labios, podría deducir un: pequeño demonio…o sea la versión gorila de homero Simpson con las manos en el cuello de su propio bart.  Pensamiento que intenta descartar ipso facto pensando: “no…soy una exagerada”…no puede ser tan grave.  Pero la amable invitación de las maestras que se hace extensiva a ud.  para que vaya ud. Y la recomendación, pertinente y también en rojo, de prepare a su hijo para que se comporte en esta excursión, también le hace dar un par de vueltas más al pensamiento…y un por las dudas, le queda sobrevolando en el “marote”.

Ansiedad, y de la contagiosa,  es lo que le ataca al chiquitín de primera mano, apenas enterado y anoticiado del evento.  Por empezar, vuelve saltando en una pata, al grito de guerra:  mamaaaaaaaaaaaa, nos vamos de excursión y el cuaderno de comunicado deshojándose bajo los efectos de su emoción.   Mientras le planta un beso en la mejilla y la abraza, revoleando la mochila. Dando por descontados, permisos laborales, acompañamiento incondicional, etc.  Ud. Mujer y madre maravilla, o al menos intento de, y al son de todo sea por su hijito al que ama, dice que sí, y hace las gestiones y malabares pertinentes.     Léase, permisos laborales, la casa en orden, le da de comer al gato y a las 7.45hs parte rumbo a…lo desconocido; no, perdón, digo: al zoológico de animales sueltos.  Al poderoso es el chiquitín le brillan los ojos y ud. Está que reboza de alegría, por la alegría de él, pero muerta de sueño del desvelo de la noche anterior.  Porque por más que quiso, no pudo dejar de trabajar, hasta último momento, esto es 02.30 de la madrugada.  Ni tampoco hubiera podido con el desvelo mano a mano y sin trabajo  mediante.  Primer estrago: batalla campal por las ventanillas.  Decir que las seños en acción son unas genias y convencieron a los contendientes a un pacto de damas y caballeros: de ida vendrían unos del lado del paisaje de vuelta los que no estuvieron en primera instancias.  Y santas pascuas, para todos, fin del primer entuerto del día.  Después le siguió un anude y desanude de cinturones de seguridad reglamentarios.  Que terminaron poniéndose, las dulces palomitas blancas, de blancos guardapolvos, seré insistente,  porque el chofer, amenazó con no arrancar hasta estar convencido de que todos estuviésemos, convenientemente, atados.  Una vez absolutamente convencido, partimos. Todos con santo seña del colegio prendido con un alfiler de gancho a la solapa del guardapolvo, por las dudas.  Cosa que entendí al ver las dimensiones del parque.  Día nublado que trasmutó en soleado a fuerza de buena onda, o de alguna ayudita celestial.  Una patota rosa de flamencos recibió al séquito al son de graznidos.  Todos contentos al ver a los flamencos Pink; menos los flamencos que ni lentos ni perezosos se enviaron al centro del lago; por si las moscas….  Todos los niñiots de Dios, juntos, eran un mirá, mirá y la exclamación era la dueña y señora del universo infantil y del de los adultos que no habíamos conocido el paseo previamente.  Pero el show lo dio el tucán.  Que de hecho no estaba en mis planes su comportamiento.  Es decir, había tratado de imaginar y preveer el de mi hijo.  Pero se ve que me concentré demasiado en ello y ni reparé en el sutil detalle de que los animales, a los que íbamos a ver, estaban sueltos.  Sueltísimamente: sueltos.  Y la sorpresa nos la dio el tucán.  Que pareciendo decir: bah ¿qué tiene Blue, de la pelí Río que no tenga yo?, de un vuelo rasante, planeó a escasos centímetros de mi cuero cabelludo y posó para las fotos de todos a escasos metros de distancia.  Mostrando su mejor perfil.  Mientras, creo que hacía tiempo esperando a la Tucana y también  lo     imagino que diciendo impaciente: con la Tucana siempre es lo mismo, siempre llega tarde.

El perfil más lindo, elegido por el tucán que esperaba a la tucana, que siempre llega tarde
Ma de excursión

Los chicos sucumbieron a un ataque de risa, y yo traté de guardar la compostura.  No siempre me planea un tucán, de las proporciones de este, por la cabeza.

El, por su parte, se comportó como un verdadero modelo de tucán suelto.  Mostró su mejor perfil, se mostró de frente, de espaldas y cuando creyó que todo era suficiente, miró las veleidades de su Tucana preferida y marchó tras de ella, en otro vuelo rasante.  Aunque para estas alturas ya estábamos acostumbrados y supimos resguardar nuestras cabezas.  Mi hijo aplaudía emocionado, lo valiente que era su mother con un tucán poco menos que plantado sobre su cabeza.  Ja, esto, no me lo avisó la cigüeña en el manual de instrucciones página 1005 de cómo ser una buena madre; sin matar ni morir en el intento.

A los pobres angelitos mancomunados no le daban los ojos para ver y olvidaron sus diabluras diarias o mejor dicho la guardaron para la escuela, porque estaban deleitados y super concentrados en su goce que se olvidaron de todo. Hasta de comer.  Jugaron, corrieron, miraron e hicieron todo lo propio los niños pero portándose bien; aunque con una legión de madres, maestros y maestros, por detrás, por si las dudas….

Pegando la vuelta de la excursión o el regreso de las madres…

Ahora el regreso a las madres nos encontró exhaustas y a ellos pasados de revoluciones.  Ya subiendo al micro empezó el desacato.  El chofer juró no devolver a nadie que no estuviera acinturonado, así que se demoró un poco la partida.  Ya en el micro todos peleaban con todos, todos se amigaban con todos y no quedaban ni las migas.  El hambre y la sed, sin animales, mediantes, decían presente a los gritos.  Pero todos contentos y felices y sabiendonos poseedores de un recuerdo para contarle a los futuros nietos y bisnietos.

Mónica beatriz Gervasoni

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