Revista Cultura y Ocio

Mac y su contratiempo. Enrique Vila-Matas

Por Mientrasleo @MientrasleoS
Mac y su contratiempo. Enrique Vila-Matas
     "Me fascina el género de los libros póstumos, últimamente tan en boga, y estoy pensando en falsificar uno que pudiera parecer póstumo e inacabado cuando en realidad estaría por completo terminado. De morirme mientras lo escribo, se convertiría, eso sí, en un libro en verdad último e interrumpido, lo que arruinaría, entre otras cosas, la gran ilusión que tengo por falsificar. Pero un debutante ha de estar preparado para aceptarlo todo, y yo en verdad soy tan sólo un principiante. Mi nombre es Mac."
     Llevo ya muchos años siguiendo la trayectoria de vila-Matas, y cada libro que sale a la venta, me atrae como un imán pese al resultado de su lectura. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Mac y su contratiempo.
     Conocemos a Mac, un hombre de 60 años, abogado que ha perdido su empleo, paseante del barrio El Coyote en Barcelona y lector. Mac quiere escribir, se le despierta ese interés dormido y el encuentro con un vecino que sí logró ser un escritor con nombre, será el punto que necesita para que ese interés sea espoleado. Su vecino, que sí logró el éxito, escribió en su día "Walter y su contratiempo" una novela en la que un ventrílocuo de una sola voz... bueno, un libro. Un libro que se convertirá en el elegido por Mac, el principiante, el debutante, para ser reescrito.
     Hay un placer compartido por todos los lectores y es leer a Vila-Matas por primera vez. Y digo esto porque no me cabe duda de que, si los escritores tienen obsesiones que van plasmando en sus libros, la de Vila-Matas es la literatura. en toda la extensión de la palabra. Por eso sus libros van siempre cruzados de referencias y reflexiones que captan el interés de cualquier aficionado a la literatura y convierten la lectura de sus novelas en un inesperado placer. Sucede lo mismo en Mac y su contratiempo y ya en el primer párrafo de ese improvisado diario, vemos como entra de lleno en un tema que bien hubiera podido dar para un debate, y es el de los libros póstumos. Vila-Matas, sabe lo que hace. Y continúa esa línea a lo largo del libro. Un libro en el que Mac planea la reescritura dudando de si es demasiado ambicioso, citando nombres conocidos, dudando y conociéndose, incluso viviendo su propia historia más que escribirla.  Y es que Mac, y aquí entramos en el laberinto que el autor tiende a proponer en algún momento en casi todas sus obras, lo que escribe es un diario con la firme intención de que no vea la luz, por lo cual no debería de sucederle nada interesante, su diario no debería de ser interesante, aunque la vida no sepa eso. Y además, en el proceso de reescritura de aquel libro, cuentos, iremos viendo, incluirá reflexiones que llegan a ser pequeñas disertaciones sobre distintos conceptos en el mundo literario, combinando en la novela que tenemos entre manos (empiezo a necesitar aclarar de qué libro hablo) los límites entre la realidad y la ficción.
     Y la repetición. El propio autor es consciente de sus tendencias que él no llama repeticiones, evitando la palabra como si fuera a manchar su obra, pero yo no encuentro otra forma de definir este libro. Vila-Matas se repite, y aquel concepto de un libro dentro de otro y de otro que pudo ser novedoso en su obra hace ya unos años, empieza a ser una constante habitual que solo sorprende a quienes no hayan leído apenas nada o nada del autor. Disfrutarán entonces de sus reflexiones, temáticas y alusiones a novelas o libros ya conocidos y, si se trata de un lector sesudo, buscará además el sentido de cada nombre, de cada palabra, de cada personaje, para descubrir, por ejemplo, la importancia de tener a alguien que te espolee a la hora de crear. Serán capaces de percibir esa ironía, ese sentido del humor sutil que saca la sonrisa del lector que lee despistado del mundo y también una cierta crítica al mundo literario mientras se dirige a un final que, personalmente no terminó de convencerme del todo. Verá como se desdibujan los límites entre géneros, las líneas que gran parte de los escritores parecen empeñados en seguir y Vila-Matas en saltar. Y disfrutará página tras páginas.
Sin embargo, si usted es lector habitual del autor, tal vez reciba esto como quien sabe que al tocar un timbre se acerca la hora de comer y tiene hambre; con ansia incluso, agradecido, pero no tendrá la sorpresa porque es un menú prácticamente cerrado en el que todos los sabores le suenan a uno demasiado. Y eso es justo lo que me ha sucedido a mi.
     Y vosotros, ¿podéis decirme algún escritor a cuya obra sois fieles?
     Gracias.

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