A finales de este "veroño" que hemos tenido, al salir al desayunar el camarero me ofreció un paté nuevo que tenían, y que estaba buenísimo. Al hacer la lista de la compra en casa, sin dudarlo, apunté una lata de las que mi madre compraba en casa "porque es una forma muy buena de que toméis hierro".
Y cuando se acabó, se me vino a los ojos una maceta pequeña con un cactus (detalle de unos amigos que se casaron este verano), y pensé que podía ser el macetero ideal...Así que me puse a ello.
El material que utilicé fue, además de la lata vacía, bien limpia y seca (obvio...), pintura acrílica blanca y del color que queramos y pinceles de varios tamaños, según cómo lo vayamos a decorar.
Lo primero es dar una mano de pintura blanca. Tapa un poco las letras impresas en la lata, y hace de selladora, para que la pintura de color se fije mejor.


Recordad que para aclarar un color siempre hay que añadir el color oscuro al claro (en este caso, a la pintura blanca le voy añadiendo verde poco a poco hasta conseguir el tono que buscaba). Si lo hacéis al revés va a ser muy difícil que os salga, por no decir imposible.Una vez bien seca esta primera mano de color, vamos con una segunda mano.

Ahora además, he utilizado un pincel fino para dar una capa de verde en el borde.
Cuando está bien seco, podéis decorar como queráis: cintas, washi, sellos...Yo he elegido cinta de arpillera.

Para que quede bien, sujeto la cinta donde quiero con unas pinzas de la ropa.


Y ya está todo.


