LA LLAVE
La miro con detenimiento,
con fruición. Es diferente: brilla
con luz y oscuridad, su forma
quiso parecer un corazón
pero quedó a la mitad.
Sonríe y mira.
"La llave de mi corazón" decís al
ponerla sobre mi mano,
y vuelvo a mirarla por si fuera cierto,
como si sólo debiera
elegir el momento, el modo de la entrada.
Creer en las palabras, en el
latir que las empuja hasta la dicción,
que lo que dicen es cierto,
de alguna manera.
Creer en lo que se ve, en lo que el cuerpo
recibe, agradecido, y que el sudor deja
más que sal piel adentro.
Antes que la religión, el amor
es materia de fe.
Sitio Web de la ImagenESA MUJER
Quisiera ver la nueva casallenarse de colores y que ella,la que jamás supo de soledadde gente, se sintiera acompañada.Ahora sabe de esa soledad, pero node aquella que supo pegársele deniña: con sombra, con juegos, conamargos vientos en las piernas, se creíaacompañada, pero era nada másla rojiza cariciadel sol en la siesta de la chacra.Da pena el sólo pensarlo. Ahoraanda por esos cuartos nuevos ypone cosas aquí y allá, como siesas cosas no fueran ella. Como sifuéramos algo más allá de los objetos:ese sillón arañado de gatos, las ropascolgando desoladas en el aire delpatio, el balde de plástico abandono.Se le llena la cabeza de las vocesdel miedo, por eso apela a los juegos conanimales que le saltan y ensucian, ríefuerte, alto, piensa en comidas quehará, en llamar a la radio por quejasde todos, hace y rehace la cama queocupa sola.
Macky Corbalán en Antología de poesía de la Patagonia (Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga, 2006).
