Revista Cultura y Ocio

Madame Bovary: esto te pasa por leer demasiado (I)

Publicado el 11 diciembre 2017 por Carmoran @ensayistica

Madame Bovary: esto te pasa por leer demasiado (I)

Lo que parece una corriente moderna y transgresora de los tiempos actuales, como el rechazo hacia el amor romántico, no nació ayer. El rechazo hacia el amor romántico no lo patentamos los que vivimos en el siglo XXI. Madame Bovary, de Gustave Flaubert, fue una de las novelas pioneras en este sentido, y digo fue una de ellas y no "la" novela pionera, porque estoy segura de que antes de esta historia ya hubo muchas otras que defenestraron los romances, como Romeo y Julieta, pero esa es otra historia.

Esta novela de 1857 se llevó críticas monstruosas, y eran populares las que la tachaban de obscena e indecente, pero curiosamente se convirtió en todo un éxito por una sola razón: morbo. ¿Pero qué tenía esta novela para causar semejante rechazo y atracción a partes iguales? Dos grandes ingredientes: sexo, y religión; o dicho de otra manera: fuego y gasolina. El argumento rápido sería el siguiente: Charles Bovary, un reputado médico, se enamora de Emma Rouault, hija de uno de sus pacientes, una muchacha muy culta y asidua a las novelas románticas que acepta casarse con el señor Bovary para encontrar en su matrimonio aquello que ha leído en sus queridos libros. Craso error. No hay más que ver cuáles fueron sus pensamientos siendo ya mujer casada:

"Antes de casarse había creído sentir amor; pero, no habiéndole acudido la dicha que debía resultar de este amor, creyó haberse engañado, y pretendía saber qué se entendía en la vida por las palabras felicidad, pasión, embriaguez, que tan bonitas le habían parecido en los libros."

Los libros, esos instrumentos de poder que podían perturbar las mentes más débiles según épocas pasadas (y en épocas actuales también encontramos opiniones así), parecían cargar con el peso de la culpa, solo que Madame Bovary no fue únicamente afectada por las novelas románticas, sino por su estancia en el convento. Aquí tenemos la primera gran incertidumbre ¿Qué fue más dañino para ella? ¿Los libros románticos, o los libros litúrgicos? Porque ya hemos visto que ciertamente encontraba palabras muy bellas en los libros, solo que no especifica cuáles exactamente. Lo que sí sabemos es que Emma, en su profunda devoción religiosa, flotaba en una nube cada vez que en los sermones se hacía referencia a las comparaciones místicas de esposa, prometida, amante celeste, matrimonio eterno... Como ahora iremos viendo, la personalidad de Bovary resulta ser de naturaleza caprichosa, siempre ansiosa de cumplir sus deseos más profundos con tal de escapar del aburrimiento que constantemente parece invadirla, aunque sea a costa de engañar y despreciar a las personas que más se preocupan por ella, y sin embargo, hay también una cosa que es innegable, y es que es una mujer especialmente culta, y de ahí que se busque la raíz de todos los problemas en los libros que han "envenenado" su mente y que la llevan a pecar una y otra vez. En realidad, aquí la transgresión no estaría en relacionar la fuente del mal con las novelas románticas; lo verdaderamente escandaloso sería pensar que han sido las obras litúrgicas las que han llevado a Madame Bovary a la búsqueda constante del placer.

A pesar de que he mencionado la palabra transgresión, a pesar de que he dicho que Emma Bovary es una mujer culta, me cuesta mucho definirla como rebelde por una simple razón: porque su caso parece un constante quiero y no puedo. Una vez se casa con Carlos, su estatus social sube de nivel, desea ansiosamente ser una mujer de clase alta, y para ello no duda en exigir obediencia férrea a sus doncellas bajo amenaza de despido inminente al mínimo fallo, a su marido le dice lo que tiene y lo que no tiene que hacer, además de que le desprecia por no querer subir de posición en sociedad (lo que implica un fuerte sentido de clasismo), y sus críticas hacia todo y todos sin ton ni son no deja de parecer la actitud de una niña que solo quiere llamar la atención a todas horas. En resumidas cuentas, Madame Bovary es una mujer con una inestabilidad emocional importante.

Sin embargo, quiero ahora destacar un fragmento que me resultó especialmente demoledor por el significado que eso tiene en la mente de Bovary, pero que analizado desde un punto de vista objetivo, refleja lo erróneo (desde mi punto de vista) de su concepto de libertad:

"Emma deseaba un hijo; sería fuerte, moreno, y se llamaría Jorge; y esta idea de tener por hijo un varón era como la esperanza de un desquite de todas sus pasadas impotencias; al menos un hombre es libre, puede recorrer las pasiones y los países, salvar los obstáculos, saborear las dichas más lejanas... Pero una mujer está privada constantemente de todo."

Lo he resumido antes brevemente, pero la personalidad de Emma va a ser la de una mujer que quiere hacer lo que le venga en gana sin importarle nada más en la vida, pero esto va a estar mucho más ligado a la irresponsabilidad que a la libertad en sí, rasgo que asume como algo propio de hombres y qué no tiene por qué ser bueno; es decir, Emma puede ser transgresora en cuanto a negarse a aceptar un rol sumiso generalmente asociado a lo femenino, pero cae en el error de asumir que el egoísmo equivale a libertad. No hay más que darse cuenta que las connotaciones son absolutamente distintas entre ambas palabra. De todas maneras, tampoco va a estar sola en esa búsqueda de una falsa libertad, algo que comentaré en la segunda parte del ensayo.

Todos los comentarios son bienvenidos.


Fuente de las imágenes:
http://unlibroaldia.blogspot.com/2013/01/gustave-flaubert-madame-bovary.html

https://www.pinterest.es/baldomeroc/el-quijote/


Volver a la Portada de Logo Paperblog

Revista