Revista Maternidad

Madrid, pueblo a pueblo, con niños (XIII): Navalcarnero

Por Qhacerconninos @QHacerConNinos
Madrid, pueblo a pueblo, con niños (XIII): Navalcarnero

Un casco urbano con calles empedradas y casas conservadas como las de la arquitectura civil de los siglos XVI y XVII, con una gran y bella Plaza Mayor de la que enorgullecerse, con abundante riqueza artística y cultural en toda la extensión de la palabra, bellas ermitas, propuestas innovadoras, parques y alguna sorpresa para jugar con los peques de edificio en edificio... y todo sin olvidar su alabada y variada oferta vinícola y gastronómica. Nos referimos a Navalcarnero, a 30 kilómetros del suroeste de la capital madrileña, Villa Real con el apoyo del monarca Felipe IV, poco después de que este municipio consiguiese en 1627 la independencia de Segovia y pasase a formar parte de Madrid.

Más de medio siglo de interesante historia

Navalcanero nació, como pequeña aldea, en 1499, cuando pertenecía al señorío de Segovia y, para evitar conflictos con los nobles de la zona, se fundó -casi a escondidas- para crear un territorio nuevo y propio. Hubo muchas quejas de los señores feudales por esa tierra que se iba poblando con campesinos llegados de otros lugares y que reclamaban como suya, pero se decidió legalmente que el pueblo pertenecía a Segovia. Fue a partir del siglo XVI cuando empezó a crecer en número de habitantes y también cuando aparecieron sus primeras bodegas -reconocidas luego con D.O. Vinos de Madrid-, fruto de una gran extensión de viñedos.

En la primera mitad del siglo XVII, Navalcarnero reclamó su independencia de la provincia segoviana y en 1627 el rey Felipe IV -que poco después celebró allí su boda con su prima Mariana de Austria y otorgó al pueblo el título de Villa Real- la apoyó; el municipio pasó a formar parte de Madrid, algo que favoreció su progreso. A pesar de ello, del crecimiento de su industria y del vitivinícola, el 'corazón' del municipio se ha conservado prácticamente intacto hasta nuestros días; los edificios del centro mantienen sus fachadas de piedra y ladrillo.

Su Plaza Mayor -que en realidad se llama Plaza de Segovia- conserva todo el encanto, el pavimento empedrado y sus bellos edificios como si no hubiese pasado el tiempo. Cuenta con tres pórticos, casas con balconadas y, allí, entre restaurantes y tiendas, se encuentran la Oficina de Turismo, el Ayuntamiento y el Centro de Interpretación. Es, desde sus inicios, el lugar de celebración de los muchos eventos del municipio; entre ellos, el Mercado Real del Siglo de Oro, su feria medieval.

Un patrimonio valorado y muchas propuestas para el disfrute

Navalcarnero es, posiblemente, uno de los pueblos de Madrid que cuenta con mayor número de iglesias y, sobre todo, de ermitas. En la misma Plaza Mayor se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVI. Además de su torre mudéjar, destaca el altar mayor y también la capilla real, donde Felipe IV celebró su boda.

Entre sus ermitas -casi todas del siglo XVII- destacamos la de San Roque, que perteneció al pintor de cámara de Carlos IV y de Fernando VII, Juan Antonio de Ribera, y cuya familia la cedió, en 1900, al Ayuntamiento, y la de Veracruz; ambas con destacados frescos y pinturas. En la Plaza de San José se encuentra otra ermita con ese nombre.

La cultura tiene un lugar destacado en el municipio. Por ejemplo, el Centro de Interpretación de Navalcarnero es todo un referente. Recrea una casa de labranza, que descubre cómo fue la vida de los habitantes del pueblo, sus costumbres, trabajos, fiestas... El edificio, de tres plantas y azotea-mirador, cuenta también con una interesante bodega con grandes tinajas de vino y, lo más curioso, con un espectáculo audiovisual que retrocede al siglo XVIII. Esta visita acoge propuestas interactivas que encantan a los más jovencitos de la familia.

El Teatro Municipal, construido en 1925 ante la demanda de los vecinos, fue remodelado en 1985. Es otro referente local de la cultura que sigue en activo.

La Ruta de los trampantojos para retar a los peques

Madrid, pueblo a pueblo, con niños (XIII): Navalcarnero

Por toda la villa, en las fachadas de los edificios, se diseminan los trampantojos, esas pinturas murales que engañan la vista y que a veces nos hacen difícil distinguir entre lo real y lo ilustrado. Su autor es el pintor extremeño Alberto Pirrongelli. Los trampantojos representan escenas de la vida cotidiana del pueblo desde hace muchos años y también a personajes típicos del lugar y oficios. No son fáciles de encontrar. Por ese motivo, es divertido jugar con los peques y retar a que encuentren alguno. Os dejamos tres pistas de ellos: el del Mercado medieval (en San Roque, 97), el de Los segadores (en Cruz Verde, 45) y el del Baile regional (en Fidel Borrajo, 21). Los demás los tenéis que buscar.

Otro plan estupendo para los peques (y para todos) es hace una escapada, a un media hora en coche, a la playa fluvial del Alberche, en la confluencia de este río y el Perales. Está en un lugar arbolado y pertenece a Aldea del Fresno.

Del Museo del Vino a la buena mesa

Madrid, pueblo a pueblo, con niños (XIII): Navalcarnero

La percepción sensorial protagoniza la visita a su famoso Museo del Vino (Plaza de Alonso de Arreo s/n), al que podréis acudir los fines de semana (de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 19:00). Es interesante porque, además de contar el proceso de elaboración del vino, ilustra la historia de su origen -en una bodega real- de forma entretenida y didáctica.

Pero, a la hora de sentaros a comer, tenéis que saber que, además de su vino, Navalcarnero tiene otros productos estrella: el cordero (asado), las piezas de caza (perdiz escabechada, por ejemplo) y sus afamados garbanzos con los que se elabora la olla del segador, una versión del cocido madrileño, a la que se añaden productos de sus huertas.

Aunque la villa cuenta con varios locales gastronómicos y restaurantes recomendables, os proponemos Las Cuevas del carnero (calle San Roque, 3), en el que degustar cochinillo tostón, carnes a la brasa de encina, guisos de pochas con perdiz escabechada... y una larga lista de platos de la cocina tradicional, en la que no faltan los postres caseros. Es un asador rústico con dos comedores, uno de ellos en las bodegas. Su horario de martes a jueves y domingos es de 12:00 a 18:00; los viernes y sábados, de 12:00 a 24:00. Los lunes permanece cerrado. Teléfono de reservas: 91 811 04 61.

En la Oficina de Información Turística de Navalcarnero (Plaza de Segovia, 1) os informarán sobre más locales, fiestas patronales (en la primera quincena de septiembre), mercado medieval y visitas guiadas. El horario es de lunes a viernes, de 9:00 a 14:00 y sábados y domingos, de 11:00 a 14:30 y de 17:00 a 19:00.


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