Revista Cultura y Ocio
Los sonidos del cuerpo que te asaltan cuando menos lo esperas,gruñidos o remedos de gemidos,restos casi de miembros astillados,innobles o inocentes murmullos sin coartada,raras polifonías discordantes...—en fin: las maniobras orquestales del ejército de células armadas que han vivido contigo desde siemprey ahora, en tiempos de sindemia galopante,han decidido hacer un bien notorio acto de presencia.No los desprecies: son tan tuyoscomo el humo sublimeque ves alzarse cada tardeal caer el sol.
