Revista Cultura y Ocio

Manuel Gallud Aznar, un pionero olvidado

Por Armando_p
Artículo publicado en la Revista Oficial Festa de Fogueres 2026
Con Manuel Gallud Aznar (Alicante, 1890 - Valencia, 1970) estamos ante el ejemplo paradigmático del artista —no solamente foguerer— que ha sido inexplicablemente olvidado. Pero con frecuencia el tiempo, por fortuna, suele poner las cosas en su justo lugar. En este caso, gracias a la gran cantidad de información y documentación recientemente aportada por sus nietos, se ha podido arrojar luz para poder rescatar su figura y su legado.
Manuel Gallud Aznar, un pionero olvidado
Nacido en la Nochebuena, en la céntrica calle alicantina López Torregrosa, hijo de Pedro y Carmen, en el seno de una familia numerosa con cuatro hermanos —Ernesto, Enrique, Carmen y Antonia—, y profundamente enraizada en la tradición alicantina. En 1918 unió su vida a la de Aurora Álvarez Galiano, también nacida en Alicante, formando juntos una familia con cuatro hijas —Carmen, Aurora, Amalia Mercedes y Encarnita—.
Desde joven mostró una habilidad extraordinaria para el modelado y la escultura, cualidades que marcarían su vida y dejarían huella en su ciudad. Tallista de profesión, como ejemplo de su obra en Alicante consta la autoría de la reforma, entre 1926 y 1928, del «Templete» original de la Banda Sinfónica Municipal de Alicante ubicado en la Explanada —entonces aún conocida como paseo de los Mártires—, que décadas después sería trasladado a la plaza de Navarro Rodrigo de Benalúa, para ser sustituido en su lugar original por el actual auditorio conocido como «La Concha».
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Muy integrado en la sociedad y la cultura alicantina y aficionado a la tauromaquia —crearía una gran amistad con Vicente Blau Gisbert «El Tino»—, Manuel Gallud fundó su primer taller de modelado y fundición en la calle Teatinos —hoy Barón de Finestrat—, cuya fachada aún se conserva y está protegida por el Ayuntamiento. Este espacio se convirtió en un punto de encuentro para el arte y la técnica, en el que se formaron destacados artistas alicantinos, entre ellos los torrevejenses hermanos Rafael y Fulgencio Blanco López, grandes escultores referentes del arte sacro y funerario, que marcarían una época trascendiendo a nivel nacional.
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La trayectoria de Gallud como artista foguerer fue corta pero notable, estando solo dos años en activo y plantando dos excelentes fogueres. Muestra de su carácter sensible y afable es el motivo de que no continuara creando fogueres, pues aun consciente de lo efímero de este arte, manifestaba haberlo tenido que dejar «porque no soportaba ver arder en unos minutos lo que tanto trabajo le había costado crear».
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Pionero artista fundador con la Foguera Avenida de Méndez Núñez 1928, que obtendría el Cuarto Premio, Gallud creó una original obra titulada Port peixquero, que plantaría en la calzada central de la entonces avenida de Méndez Núñez —actual Rambla de Méndez Núñez—. No se conserva boceto alguno, como no lo hay de ninguna de las fogueres plantadas el año fundacional, pero consta un detallado esbozo en la portada de su llibret.
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Tenía la particularidad de incluir un pequeño aeroplano a motor pendiente de un cable tendido de parte a parte de la avenida, del que a su vez pendía una breva y que, cuando se activaba el motor, realizaba giros continuos sobre el pescador que remataba la foguera y que simbolizaba a Alicante. Alrededor del cuerpo central había varios personajes que representaban otras tantas capitales de provincia, candidatas a tener un nuevo puerto pesquero —de ahí el título de la foguera—, y era entonces cuando cobraba sentido la presencia del aeroplano dando vueltas «a ver a quién le caía la breva». De acuerdo con la explicación contenida en el llibret, reproducida literal, respetando el uso del valenciano en el Alicante de la época, esas ciudades candidatas eran:
Barselona y Valensia,Huelva, Almería, Alacanty hasta Málaga també,dignament representats,acudiren a Madridun dimecres per la esprá;[...] se presenta atre aspirant.Saragosa, la baturra,que aunque no te port de mar,te el seu riu y el riu te peixos,y este es motiu prou sobratpara tindre Port Pesquerode ponent o de llevant.
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Y continuaba la extensa explicación en el llibret con fragmentos como los siguientes, que terminan de dar sentido al resto de la obra:
Va pasant el temps aixinay la bacora no cau;[...] y mentres tant discutixenen calor les capitals[...] el pardalot de les alesen la bacora penchant,va fent recaragolaes,y res sería de extrañ,que se acabara la ésca,que anaren pasant els añsy que al cap de tanta esperase quedaren tots mocats.
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Fue Manuel Gallud el diseñador y autor de la primera insignia de Les Fogueres de Sant Joan, en 1929 y por encargo directo de José María Py, con el que mantenía una buena amistad, basándose en un boceto del propio Py.
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Una insignia de la que más recientemente una de las las nietas del fundador de la Fiesta, Elvira G. Py, haría treinta reproducciones numeradas en plata de ley, con una leyenda en el estuche dedicada «a los continuadores de "Les Fogueres de Sant Joan"».
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La efigie representada, una dama ibérica, fue incluida en multitud de publicaciones, incluido carteles oficiales —como el de 1929, de Lorenzo Aguirre, hecho por encargo de José María Py— y un sello publicitario, así como en buen número de fogueres, aunque confundida con frecuencia con la Dama de Elche por su similitud.
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Su segunda obra la construyó en colaboración con el componente del colectivo valenciano «Unión Arte» Fernando Guillot Bulls, siendo el proyecto original de Manuel Gallud. Fue dos ejercicios foguerers después, en 1930, también para la Foguera Avenida de Méndez Núñez. Antaño y hogaño, con un magnífico boceto en acuarela que se conserva en el Archivo Municipal de Alicante, fue instalada en la confluencia de la avenida de Méndez Núñez con la plaza de Castelar —desaparecida con las obras de prolongación de la Rambla hasta la Explanada, a la altura de la actual plaza del Portal de Elche—.
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Con cerca de 100 metros cuadrados de base y 10 de altura, se abría en amplios arcos de 5 metros de ancho y 3,5 de altura que permitían el paso de vehículos y carruajes.
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Representaba el torreón de defensa conocido como de San Cayetano en la antigüedad y en el estado ruinoso en el que se encontraba entonces, que había sido testigo de múltiples episodios históricos, y que pervivía en la actual plaza de la Montañeta antes del desmonte del denominado cerro de San Francisco.
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En el llibret de esta foguera, en la que aparece un anuncio a toda página del taller de Gallud en la calle Teatinos, consta una extensísima explicación en dos partes: Air —que termina en un Bando— y Huí —que a su final añade un Avís—.
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Respetando la literalidad del valenciano entonces al uso en Alicante, son estos algunos de los fragmentos más significativos:
Pedra a pedra, en ilusió,per Alacant afanats,els nostres antepasatsferen este torreósobre estos serros pelats,que antes d'esta construcsiósols servíen pa qu'els gatses pegaren descaratsalgún que atre rebolcó.[…] la historia heroica y brillantd'este sólit torreócomensá a anar declinant;els temps sense compasiól'ha seguit desmoronant,y com una maldisiól'abandono d'Alacantarruiná esta construcsió.
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Pedres soltes, llandes velles,testos, draps, maeres brutes,trosos d'olles y paelles,papers manchats, cagarrutes,y coses tendres y aixutesque el nas y els ulls fuchen d'ellesy que per sert no son frutesni de cabres ni de agüelles.[…] Aixó es huí lo que antes fonaquella torre almenáqu'en atre temps tot el monen ulls d'anvecha mirá,y era la páchina ahónnostra historia fon grabá.
Formando parte del mismo expediente consta un segundo boceto que no parece ser una escena de la foguera, pudiendo constituir un ninot de carrer, más que una foguereta, y que es muy probable que la autoría fuera del mismo Gallud. Debía ser plantado, según dicho expediente, en la propia plaza de Castelar, no en la avenida, y contiene la leyenda Redeu lo que pesa la peseta. No se acompaña de ninguna explicación adicional, lo que haría incluso probable que fuera parte de la foguera como un elemento separado de la misma, al igual que ocurrió en otras fogueres de la época, pero no se menciona en el llibret.
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A partir de entonces, reacio a ver quemar más de sus obras, como hemos visto que él mismo manifestaba, su colaboración con las comisiones de fogueres se redujo a ilustraciones para llibrets y revistas, como la que acompaña al célebre Romans del bón alicantí de Eduardo Irles Garrigós, incluido en la explicación de la foguera que Emilio Varela Isabel plantó en 1934 en Santa Cruz.
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Como anécdota, su hermano Ernesto Gallud Aznar, excelente carpintero, diseñaría una foguera infantil en el distrito Plaza de Hernán Cortés en 1936, El mal y el saber.
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Durante la Guerra Civil, el Ejército Popular de la República (EPR) —denominación que adoptó el ejército de tierra— incautó sus instalaciones y maquinaria, refugiándose toda la familia en un chalet en Benalúa y, tras la contienda, debido a la prohibición de mantener talleres industriales en el casco urbano, adquirió un terreno en la avenida de Salamanca, donde levantó su casa y un nuevo taller al que trasladó su actividad. Allí continuó dedicándose a la creación de moldes para la industria del calzado, así como a la escultura, el grabado y el modelado, transmitiendo su saber a nuevas generaciones de artesanos.
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En 1941 Manuel Gallud patentaría dos moldes de suelas de goma para el calzado, números de patente 6262 y 6793, y en breve se convertiría en proveedor oficial para el calzado del Ejército Español.
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Manuel Gallud Aznar falleció en Valencia a los ochenta años, después de que un ictus le dejara en silla de ruedas, siendo sus restos trasladados al Cementerio Municipal Nuestra Señora del Remedio de Alicante, para descansar en su panteón familiar, obra precisamente de sus alumnos más aventajados, los Hermanos Blanco López.
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