Revista Opinión

Manuel Perales partió al Oriente Eterno, ¡D.·. D.·. D.·.!

Publicado el 12 febrero 2020 por Habitalia

Conocí al Resp:. H:. Manuel Perales el día 20 de octubre de 2000, día de mi iniciación.

Él era el orador de la logia. En el ágape de aquella tenida magna me impactaron su forma de expresarse y los conocimientos que demostraba atesorar referentes a la masonería; era un libro abierto, un pozo de sabiduría, un erudito y con el tiempo me percataría de que también era un masón ejemplar.

Iniciado en 1979 en la Resp:. Logia Casablanca más tarde Constante Alona del Gr:. Or:. Esp:. Unido. Su nombre simbólico fue Arisleo. Mereció el respeto de todos los H:. H:. de la logia por su oratoria ciceroniana, por la sabiduría que emanaba de sus planchas y en general por su buen hacer masónico. Su republicanismo, su laicismo y su progresismo incondicionales le brotaban en un verbo fluido, elocuente y seguro, y expresaba estas ideas con vehemencia.

Aprendí mucho de él porque fue un generoso oferente de su saber, y yo un receptor ávido de conocer acontecimientos, circunstancias, incógnitas, contratiempos y hechos distintivos y particulares de la masonería genuinamente española y discernir, comprender por qué esta masonería comenzaba a sufrir una deriva incongruente con sus principios, tesis e ideales.

Pasó a sueños como consecuencia de su rechazo a los discursos falaces e hipócritas y el comportamiento poco o nada masónico de los más altos dirigentes de la Orden. Hoy ha viajado al Oriente Eterno y ya forma parte de la energía universal, su memoria nos iluminará el camino.

Sit tibi terra levis.

¡Dolor! ¡Dolor! ¡Dolor! Vicente Hernández Gil, 33º

Hoy lloramos la pérdida del paso al O.E. del H. Perales, simbólico Arisleo, su tránsito por este mundo a nadie dejó indiferente, fue uno de los antiguos masones de formación y de espíritu iniciado a finales de los años 70 en el Gran Oriente Español Unido y del que fue su último Gran Maestre entre 1983 y 1985.

La influencia de su abuelo también masón marcó las pautas de su vida, fue un hombre sabio y virtuoso de profundos conocimientos y profundas convicciones que expresaba con vehemencia; progresista y con especial vinculación con los valores republicanos, luchador infatigable y un temido enemigo para su oponente, pero fraternal con los suyos, caritativo y humano con los débiles y desposeídos, por su especial sensibilidad, por su espíritu libre por su sabiduría y oratoria ayudó a muchos masones en la comprensión del Arte Real y todos en nuestra geografía y allende los mares lo reconocemos como maestro.

Álvaro Rodríguez, 33º


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