Revista Sociedad

Mapanda comparte las claves danesas para educar niños felices

Publicado el 03 junio 2019 por Comunicae @comunicae

El juego es una forma perfecta para evitar el estrés y la ansiedad en los niños.

Los padres daneses evitan la sobreprotección.

Los niños deben expresar sus sentimientos para mantener así su equilibrio emocional.

Mantener una actitud positiva y firme, pero nunca autoritaria en las etapas más complejas de los niños.

“Dar para recibir”, base para la enseñanza y educación de los niños daneses.

Desde hace más de 45 años, Dinamarca se convirtió en el país más feliz del mundo según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El secreto de esta felicidad se encuentra en el método danés para educar a los niños en base a la empatía y la honestidad emocional. Entonces, ¿se puede mejorar el estilo de vida y educar a los niños para ser más felices? Por supuesto que sí.

La libertad de jugar más
Muchos niños, entre tareas de colegio u organizar su cuarto, apenas les queda tiempo para el juego y la diversión. Jugar y divertirse es una forma perfecta para evitar el estrés y la ansiedad en los niños. Junto a la responsabilidad, enseñada desde pequeños, la diversión y el juego deberá ser protagonista en la vida de los niños. En Mapanda saben lo que es divertirse con sus numerosos cuentos y juegos por lo que recomiendan apagar la televisión, y dejar que los niños exploren a través del juego el mundo, dejándolos que desarrollen su creatividad, imaginación y se fomente la interacción con otros grupos de niños. Jugar con ellos es una buena forma de fomentar esa interrelación familiar, aunque también conviene dejarlos solos.

El equilibrio emocional o expresar sus auténticas emociones
Los daneses no llevan bien eso de los finales felices en las películas. El valor de la autenticidad, que descubran desde pequeños la realidad de la vida, con sus pros y sus contras, enseña a los niños a ser más fuertes ante las posibles adversidades y a actuar con valentía. Según la educación danesa, los padres no deben ser sobreprotectores, permitiendo a los niños expresar sus sentimientos y mantener así su equilibrio emocional. ¿Cómo hacerlo? Algunos sencillos consejos están en evitar halagar constantemente a los niños por las cosas que hacen bien, al igual que hay que evitar las regañinas constantes por las malas acciones. Los padres deben destinar sus enseñanzas hacia la constancia, el esfuerzo, la positividad y la empatía, así como fomentar la opinión honesta y crítica entre todos.

Dar para recibir
Los niños pasan por distintas etapas, hasta que llegan a la madurez, que deben ser tratadas con una actitud positiva y firme, pero nunca autoritaria. Una de las claves danesas es la expresión “Dar para recibir”. Esto quiere decir que para que los niños sean respetuosos, esta actitud debe transmitirse en ambos lados.Si se ofrece respeto, empatía y asertividad a los niños, ellos lo devolverán con creces. Las batallas o discusiones no llegan a ningún lado por lo que se aconseja, según los expertos, buscar soluciones para todos, no culpar o criticar a los niños sino a sus actitudes o acciones concretas, entender y dejar expresar sus sentimientos y buscar una visión más positiva de la situación.

Estrechar los vínculos familiares
En Mapanda, la relación entre padres e hijos es una necesidad para la felicidad de todos los miembros. Y eso precisamente es lo que buscan los daneses con la educación de los niños. Buscar momentos del día para interactuar, disfrutar de actividades en familia e incluso compartir entre padres e hijos opiniones, emociones y cuestiones, fortalece aún más esta relación. La conexión familiar es fundamental para estar agusto y fortalecer no solo la unión paterno-filial sino también la felicidad en la comunidad.

En Mapanda les gusta la lectura, por lo que se aconseja un magnífico libro que habla en profundidad de todos estos conceptos y del método danés para desarrollar y educar niños felices. Cómo criar niños felices, de Jessica Joelle Alexander e Iben Dissing Sandahl, de Ediciones Martínez Roca.

Ya lo dijo el dramaturgo y maestro español de la Generación del 27, Alejandro Casona, “no hay ninguna cosa seria que no pueda decirse con una sonrisa”.


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