Revista Comunicación

Marcas con burnout social

Publicado el 29 mayo 2026 por Alexapn @pereznova
Las marcas cumplen un rol identitario social y cultural. Por ende, sufren las consecuencias de una gestión que aunque bien intencionada, entrega resultados insuficientes para hacer frente a los retos del mercado.
La mente puesta en la prisa por los resultados no considera el peso de las emociones que derivan del incumplimiento de la promesa, en la reputación de la marca. Y no entiende el riesgo que significa la tecnología para la comunicación aunque sea una herramienta poderosa para el posicionamiento de mercado. Marcas con burnout social
Es positivo replantear el uso de la tecnología, su utilidad en la consecución de las metas y resolver problemas de comunicación sin desplazar la interacción humana, vital para sentirnos vivos. Porque su uso desmesurado y sin criterio ético, comienza a causar problemas que no benefician al núcleo del negocio.
Se ha comprado la creencia de que si la tecnología actúa en tiempo real, de forma simultánea, una acción de marketing digital consigue incrementar las ventas en tiempo real. No obstante, no se consideran variables propias del mercado y sus efectos en la calidad de vida.
De hecho, ha cambiado el ritmo natural del ser humano, ahora inmerso en la cultura de la inmediatez, que dictamina la urgencia de consumir a cualquier costo y en función de la tecnología.
Por un lado, las tecnológicas usan el anhelo de crecimiento de los emprendedores, para imponer condiciones de publicidad que limitan la visibilidad de la marca, y que en contadas ocasiones, entregan resultados más o menos positivos.
Por otro lado, la presión social en las redes ha convertido la gestión comercial en un campo de batalla digital implacable, donde las condiciones para alcanzar el mismo objetivo, la visibilidad, no favorece a todos.
Para posicionar el SEO se debe considerar: keywords, tiempo de carga, optimización del código, metadatos, URL’s entre otros aspectos, porque se afirma que todo deriva en una experiencia positiva para el cliente, hasta que este se encuentra con un bot que no entiende de preguntas largas.
Si esto no resulta suficiente, no queda más remedio que acudir a las redes sociales para aumentar el número de seguidores, publicando en diferentes formatos cada semana e invirtiendo en publicidad —cuando el emprendedor se lo puede permitir— esperando aumentar las limitadas posibilidades de vender en el profundo océano de los algoritmos.
El resultado: la estrategia de marca ya no se fundamenta en el cumplimiento de su promesa. Ahora, se prioriza la publicación de contenidos en tiempo récord, la mayoría generados por IA, para no perder visibilidad y mantener el posicionamiento en la plataforma social.
Con todo, la gestión de la marca se ha reducido a conseguir el mayor número de “me gusta”, que en muy contadas ocasiones se monetiza.
En consecuencia, las marcas que respaldan un valioso engranaje social, están dejado de ser socialmente responsables para responder únicamente a las exigencias de la era digital.
La problemática se materializa en la micro, pequeña y mediana empresa, (unidades productivas) que representan el 99,5% de todo el tejido empresarial del país. María Helena Ospina de ACOPI, lo deja claro: “la pyme resiste, sobrevive y algunas veces, consigue crecer”.
Sí, las marcas que sostienen la economía desde la manufactura y producción, se encuentran al borde del colapso.
De hecho, los nuevos registros mercantiles que han generado el 44% del empleo, no superan una plaza por unidad productiva porque la mayoría de estos registros corresponden al autoempleo. Una evidencia de marcas frágiles en productividad, escalonamiento y generación de empleo.
Son marcas que se crean por necesidad o por subsistencia, no por la planificación fundamentada en un modelo de negocio.
No poseen capital como respaldo para acceder al crédito e invertir en innovación, y no tienen músculo financiero para mantener un flujo de caja razonable. Carecen de una visión de futuro y de una clara estrategia de sostenibilidad, que las hace dependientes de los cambios del mercado. Esperan las temporadas comerciales para hacer una venta razonable y llegar a fin de mes.
Por otro lado, más del 50% del empleo es informal. Una parte corresponde a marcas personales mal gestionadas porque la formalidad viene con cargas impositivas que en principio, resultan difíciles de asumir. Y el resto, hace parte de la economía sumergida que no encuentra oportunidades laborales.
Desde esa perspectiva, podemos inferir que la mortalidad de las marcas —léase: unidades productivas— continuara a ritmo sostenido pese a que poseen el potencial para aportar al crecimiento socioeconómico tan necesario en estos tiempos complejos.
Sin embargo, la problemática es un llamado a la búsqueda de soluciones aterrizadas y asequibles, porque lamentarse no es una solución. Y aplicar la misma fórmula no entrega resultados distintos y menos positivos, es improductivo.
Soy Alexandra Pérez Nova, estratega de marca y te hablo desde mi propia experiencia.
He padecido graves problemas de salud que pusieron mi mundo de cabeza. Emprendí en el arte como una forma de terapia y gracias a Dios, resultó en un estudio de mercado en primera persona acerca del emprendimiento en el país; he sido una emprendedora más con sus pasiones, dolores, sueños y esperanzas.
También he entendido que la tecnología es una herramienta eficaz para la comunicación de la marca. No obstante, la gestión integral entrega resultados a largo plazo con paciencia, dedicación, ética (respeto por los valores humanos), disposición a reaprender y transformar el dolor en experiencias que inspiren soluciones en doble vía.
Te invito a mis sesiones de Branding de Marcas en Terapia. Tú eliges: grupal, o individual. Házmelo saber. También puede acceder a mis Podcasts.
Una feliz vida para todos!

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