
Mary Mallon, mundialmente conocida como “María la Tifoidea”, no fue solo una figura trágica de la historia de la salud pública: se convirtió, sin pretenderlo, en el caso que obligó a la ciencia a admitir la existencia de los portadores asintomáticos, esto es: aquellos que pueden transmitir una enfermedad infecciosa estando libres de síntomas. En ese sentido, Mary fue la primera portadora asintomática conocida.
Nació en 1869 en Cookstown, Irlanda, siendo adolescente emigró a los EEUU en busca de trabajo. Comenzó siendo cocinera, un oficio que permitió trabajar para familias acomodadas de Nueva York. Sin embargo, entre 1900 y 1907, los dramas se sucedieron en las casas en las que trabajaba: los miembros de estas familias enfermaban de fiebre tifoidea a las pocas semanas de su llegada, mientras ella permanecía completamente sana.
La fiebre tifoidea, causada por la bacteria conocida como Salmonella Typhi, era entonces una enfermedad asociada a barrios pobres y a sus condiciones insalubres, por lo que resultaba desconcertante que afectase a hogares ricos. En 1906, tras un brote en Long Island, el ingeniero sanitario George Soper investigó el caso y descubrió el patrón: Mary era el elemento común en todos los brotes. Así fue como se identificó por primera vez al portador sano de una enfermedad.
Cuando Soper intentó confrontarla, Mary lo expulsó de su cocina, armada con un tenedor de trinchar y negándose a creer que ella pudiera transmitir una enfermedad que no padecía. Finalmente las autoridades la aislaron en North Brother Island (1907), donde pasó gran parte de los siguientes 30 años, hasta fallecer en 1938.
Mary, como cocinera y entre otros, preparaba platos que no requerían cocción —como helados o ensaladas— lo que facilitaba la transmisión a través de las heces y la manipulación de alimentos sin una adecuada higiene. Se calcula que pudo haber causado más de 50 infecciones documentadas, aunque el número real probablemente fue mayor.
El caso de Mary Mallon transformó para siempre la comprensión de las enfermedades infecciosas: hasta entonces, se creía que solo los enfermos podían contagiar. Mary obligó a la ciencia a aceptar que una persona sana puede transmitir un patógeno sin enfermar y a impulsar cambios en la Salud Pública. Del mismo modo planteó no pocos dilemas éticos, algunos de los cuales, como estos, siguen vigentes hoy:
-¿Es legítimo aislar de por vida a una persona que no se siente enferma?
-¿Hasta dónde llega la responsabilidad individual en la transmisión de enfermedades?Mary se convirtió en un símbolo de este conflicto entre libertad personal y protección colectiva.-Ayudó a comprender la transmisión fecal‑oral-Su historia reforzó la importancia del saneamiento, el lavado de manos y el control de los manipuladores de alimentos.En la otra cara de la moneda: Mary Mallon fue injustamente estigmatizada como “la mujer más peligrosa de los Estados Unidos”, pero su caso permitió avances esenciales en epidemiología. Su vida, marcada por el aislamiento y la incomprensión, abrió el camino para entender y dimensionar, de otro modo, aspectos fundamentales de la Prevención.
NOTA: No confundir nombres...-. Mary Malone (es una actriz actual)-. Mary Mallon (fue María la Tifoidea)-. Y aún confundir menos con Molly Malone (la estatua de la vendedora de pescados que puede verse en pleno centro en Dublin, y a la que encumbraron los Dubliners... (escuchar, es el considerado como el segundo himno de Irlanda).
