Revista Cine

Más que secundarios (VIII) Burgess Meredith

Publicado el 09 septiembre 2013 por Elgranleblogski @elgranleblogski
Burgess Meredith
Qué tipo más entrañable. ¿Quién no le recuerda, al menos, como el entrenador de Rocky Balboa? Burgess contaba ya casi setenta años cuando interpretó ese papel y no cabe duda de que le proporcionó cierto reconocimiento, pero su carrera profesional hasta ese momento había sido una de las más completas y extensas del show business. El caso de Meredith es uno entre muchos de celebridades norteamericanas cuya fama no llegó a traspasar apenas las fronteras de su país.
Dos de sus primeros trabajos se encuentran entre mis favoritos. En Lo que piensan las mujeres ('That Uncertain Feeling') da vida al inolvidable Alexander Sebastian, uno de los personajes más excesivos y estrafalarios de las comedias de finales de los años 30 y principios de los 40, y teniendo en cuenta la locura generalizada que imperaba en ese género, es mucho decir. Aunque he hablado en otros posts de esta deliciosa película de Lubitsch, aprovecho de nuevo la ocasión para recomendarla fervientemente.
En Al fin solos ('Second Chorus') y bajo la dirección de otro mago de la comedia, H.C. Potter, se enfrenta a Fred Astaire en una lucha encarnizada por formar parte de la orquesta del gran Artie Shaw (que se interpreta a sí mismo) y cómo no, por conseguir el amor de la protagonista femenina, Paulette Goddard. En el film Astaire consigue ambas cosas, pero en la vida real Burgess se casaría cuatro años después con la encantadora Paulette. Juntos protagonizarían también Memorias de una doncella ('The Diary of a Chambermaid') y Una encuesta llamada milagro ('On Our Merry Way').
Burgess Meredith - Time Enough at Last
Meredith, al igual que muchos de sus colegas, sirvió en la Segunda Guerra Mundial. Además, no perdió la oportunidad de colaborar en proyectos cinematográficos relacionados con el conflicto. El primero de ellos fue 'The Rear Gunner' (1943), un cortometraje propagandístico en el que compartía reparto con nada menos que Ronald Reagan. Dos años más tarde protagonizó, junto a Robert Mitchum, Tambien somos seres humanos ('Story of G.I. Joe') en la que Buguess encarna a Ernie Pyle, un famoso corresponsal de guerra ganador del premio Pulitzer. Pyle había conseguido que el Congreso americano duplicara la paga asignada para los soldados gracias a unos artículos que había escrito explicando las condiciones en las que luchaba la infantería (los G.I.) y murió en combate en Japón el 18 de abril de 1945, meses antes del estreno de la película.
En 1950, y casi sin habérselo propuesto, nuestro hombre dirige El hombre de la torre Eiffel ('The Man on the Eiffel Tower'). Siempre que Charles Laughton figure en los títulos de crédito de una película podemos contar con un buen número de anécdotas y problemas, y esta no fue una excepción. El director de este notable film tenía que haber sido Irving Allen (que también era uno de los productores), pero el orondo actor inglés tardó sólo tres días en amenazar con abandonar el rodaje si Meredith no se encargaba de finalizar el trabajo. Así se hizo, con el propio Laughton dirigiendo las escenas en las que Burgess aparecía delante de las cámaras. El resultado gustó tan poco a Allen que retiró de la circulación todas las copias. Afortunadamente se recuperaron algunas y recuerdo que la pasaron hace tiempo por televisión. También se puede conseguir en DVD, aunque con mala calidad de imagen y sin ningún making of. Eso sí que sería digno de verse.
Otto Preminger, que siempre se había caracterizado por saltarse las normas oficiales y no oficiales establecidas por la industria hollywoodiense (el "Production Code", la "caza de brujas") rescató a Meredith a principios de los años 60 del exilio televisivo al que estaba confinado por su oposición al mccarthysmo. Junto a Preminger rodó seis películas, pero fueron precisamente sus intervenciones en la pequeña pantalla las que más éxito le reportaron en esa época. Participó en cuatro capítulos de 'The Twilight Zone' entre los que destaca 'Time Enough at Last', una pequeña joya que ha acabado por formar parte del folclore americano. Por ejemplo, 'Futurama' y 'Padre de familia' han rendido tributo a tan memorable episodio.

Burgess Meredith - El Pingüino - Batman


Y qué decir de sus más de veinte intervenciones interpretando al malvado Pingüino en el 'Batman' catódico. Aquí se considera una serie de culto, conocida por unos pocos fanáticos, pero en Estados Unidos tuvo un éxito fabuloso en los tres años que se mantuvo en antena. Tan demandado y "querido" por el público era el personaje de Meredith que los productores siempre tenían un guión preparado por si el actor sacaba algo de tiempo para representar al palmípedo villano.
Burgess no dejó nunca de trabajar en cine, TV o teatro, en el que además de actuar en Broadway frecuentemente, dirigió con éxito varias representaciones. En 1960 ganó un premio Tony y en 1974 consiguió una segunda nominación gracias a su adaptación del 'Ulysses' de Joyce. Dos fueron también las ocasiones en las que estuvo nominado para los Oscar. El día de la langosta ('The Day of the Locust') fue la primera y 'Rocky', al año siguiente, la segunda, pero no consiguió llevarse ninguna estatuilla a casa.
Casi al final de su vida nos alegró la nuestra en Dos viejos gruñones ('Grumpy Old Men') y su secuela Discordias a la carta ('Grumpier Old Men'). Quizá no sean obras maestras del séptimo arte, pero sólo por tener a Lemmon, Matthau y Meredith juntos en acción merece la pena revisar estos dos films de vez en cuando.

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