Revista Cine

Masacre: Ven y mira; La devastación humana

Publicado el 13 mayo 2021 por La Henryteca @LaHenryteca
Por Victor Fernández.

Hace 36 años, Elem Klimov dirigía Masacre: Ven y mira (1985), la que sería su última película antes de retirarse prematuramente del cine. En ella, una antibelicista obra encargada por la Unión Soviética con motivo del 40 aniversario de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial, el cineasta plasmaba el horror del holocausto de la manera más cruda y descorazonadora que probablemente se haya visto jamás en la historia del cine. A través de los ojos de un niño llamado Flyora (un absolutamente magistral Aleksey Kravchenko, con tan solo 16 años) asistimos al progresivo sufrimiento y supervivencia de este ante la matanza sistemática de los habitantes de las aldeas bielorrusas, más de 600, durante la guerra.Masacre: Ven y mira; La devastación humanaLa película se inicia con la advertencia de un aldeano a los niños que allí juegan, entre ellos Flyora, antes de que su mundo de calma se vea invadido por la llegada de los partisanos. Mandado a la resistencia para luchar contra la llegada de los nazis, Flyora deja atrás su pueblo y con él a su madre y sus hermanas. A su vuelta, tras ser atacado por los bombarderos y sobrevivir al infernal ruido y destrucción, Flyora encuentra en su casa un silencio que le tranquiliza frente a la infernal sordera y pitidos que arrastra desde hace días. En esa escena, clave para entender el mayor horror vivido por la humanidad, Flyora descubre como el silencio que agradece no hace más que encerrar la devastación: su madre y sus hermanas han sido fusiladas en el patio posterior de la casa junto a gran parte del pueblo.Masacre: Ven y mira; La devastación humana
Elem Klimov, con el habitual avance y experimentación del cine soviético de la época, consigue mostrar la guerra como pocas veces (o ninguna vez más) hemos visto. A través de precisos encuadres que muestran a los personajes mirando directamente a cámara (de ahí su impactante título, toda una invitación a no apartar los ojos de los rostros que presenciaron el horror), así como de impecables planos secuencias que nos introducen a tiempo real en la desesperación y el asombro ante lo que sucede. Y no hablamos de unos planos secuencias bélicos como los de 1917 (Sam Mendes, 2019), donde el resultado busca más la experiencia pantallistica de un videojuego. Aquí Klimov dilata el tiempo y sumerge al espectador en la desesperación de sus personajes, en su visión inacabable de los días, e incluso en su percepción sonora.Masacre: Ven y mira; La devastación humana
Es portentoso el uso del sonido que Klimov lleva a cabo. Tras los bombardeos, el descomunal pitido que ensordece al personaje protagonista también nos ensordece a nosotros. Así, durante gran parte de la película, nosotros somos Flyora en todos los sentidos. Vemos como él y oímos como él. Estamos en su cabeza y asistimos a su progresiva locura frente a la devastación humana que comprueba a su alrededor. Muerte, aniquilación... Los mayores horrores cometidos por el hombre son expuestos en pantalla sin concesiones, con una dureza que muchos podrán no aguantar, pero que consigue el efecto buscado: ser conscientes de la deshumanización a la que es capaz de llevar el odio.De este modo, el tercio final de la película se convierte en uno de los grandes hitos del cine bélico. La quema de los pueblos bielorrusos, el asesinato a sangre fría de niños, la burla del ejercito nazi contra los civiles aniquilados... Sin darnos casi cuenta, nos desgarramos ante las imágenes del mismo modo que lo hace el protagonista, un niño que en los últimos planos de la cinta parece un anciano carcomido por el tiempo y el sufrimiento. Un sufrimiento de colores grises y apagados, muy parejos a la paleta de colores utilizada por Andrei Tarkovsky, del que sin duda bebe mucho la película en su concepto del tiempo y la fluidez de la cámara a través de él.Masacre: Ven y mira; La devastación humanaMasacre: Ven y mira es, sin duda alguna, uno de los hitos del cine de la década de los 80. Un hito que sobrepasa, por mucho, a la mayoría de crónicas sobre la crueldad vivida en el Holocausto Nazi. Además, el film demuestra ser una de esa cintas por las que el tiempo no ha pasado. Además de la excelente remasterización, la película de Klimov sigue consiguiendo el mismo impacto y brutalidad. Eso sí, como toda obra de propaganda, los últimos minutos de película (excelentes y subversivos en su montaje de carácter puramente soviético) ofrecen una respuesta menos compleja de lo que es el resto del metraje. Pero, para qué engañarnos, tan bien concebida y ejecutada que incluso sin finuras consigue su propósito con creces.

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    • ##check## Lo bueno
      • La visión de Klimov, absolutamente aterradora y magistral en su utilización de la cámara y el sonido.
    • ##times## Lo malo
      • Que al final se vean demasiado los hilos de la propaganda.

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    • Ambientación 9.5
      • Magistral. La paleta de colores y los parajes aniquilados te hacen sentir el frío, la suciedad, el horror y la peligrosidad de sus interminables campos.
    • Desarrollo de Personajes 9.5
      • El desarrollo al que asistimos de Flyora, casi sin necesidad de palabras, solo ante los gestos de su magistral actor, se encuentra entre lo mejor de la cinta.
    • Argumento / Guión 8.0
      • Un guion que, en una temporalidad de apenas unos días, consigue transmitir con fuerza todo el horror de la Segunda Guerra Mundial.
    • Banda Sonora 9.0
      • Entendiendo por banda sonora todo lo que gira en torno al sonido de la película, es simplemente asombroso. Una utilización de la música y los efectos sonoros que produce desasosiego.
    • Entretenimiento 7.0
      • La película es todo lo contrario a un cine de entretenimiento. Es un cine que se sufre, te devasta por dentro. Eso sí, aún con su duración y dureza, la película no te desconecta ni un segundo del horror que vive su protagonista.
    • Montaje / Innovación técnica 10
      • Absolutamente revelador. A medio camino entre el cine mudo soviético, las virtudes técnicas de Kalatozov y la mirada poética de Tarkovsky. Técnicamente, como casi todo el cine ruso de la época, es una barbaridad.
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    • Puntuación Total  9 / 10
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Fuente Imágenes: Filmin España


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