Me has defraudado demasiadas veces y me preguntas por qué.
Honestamente, en este momento estoy impresionado conmigo mismo de haber sobrevivido este año.
Todo ha sido así:

No niego que eres espectacular. Una lengua de fuego y tormenta.
También te he cantado al oído, te he besado en el cuello pero me has exigido veneno, has pintado los rojo y los negros en las paredes y la piel.

Te dije intercambiemos, necesito también verdes y cielos. Pasteles en la aurora.
Aceptaste.
Y nunca lo has hecho. He sido esclavo y prisionero de alcoba y sótanos viejos. Me puedes juzgar de cobarde. Pero dejarte es tan difícil...
Creí en tu sí, en las manos que aceptaban el trato.
Tampoco sé si debo sentirme decpcionado. La puerta está abierta. Es cierto.
