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Melanie Griffith y Antonio Banderas: ellos también sufren

Publicado el 18 junio 2014 por Alberto Garcia @ensurincon
Melanie Griffith y Antonio Banderas: ellos también sufren
Recuerdo cuando conocí, hace ya casi veinte años, a Melanie… estaba fatal. No se encontraba a ella misma y no encontraba tampoco a nadie que quisiera estar con ella. Me comentó entonces que había coincidido en un rodaje con un tal Antonio. De repente se encendió una luz en mi cerebro y la dije sin reflexionar: "¡Melanie ese es tu nuevo hombre, español, bajito, moreno y actor como tú!".
Melanie se quedo mirándome con ojos como platos, de repente se iluminó su cara, empezó a dar saltitos y palmas al tiempo que exclamaba alborozada "¡Si, si, si, ese va a ser mi torero español!". Así comenzó su historia… Ella venía de la “aristocracia hollywoodiense”, él no dejaba de ser un advenedizo y un desconocido actor extranjero en el mundillo de Melanie. No obstante nunca dejé de animarla, yo sabia que Antonio era muy buena persona y además pertenecía a una cofradía. Lo de la cofradía era para mi una garantía, sabía que siempre iba a "llevar a Melanie en andas".
A pesar de sus diferentes trayectorias, hacían una buena pareja. Desde entonces el estado anímico de Melanie mejoró y la carrera cinematográfica de Antonio despegó. En Hollywood nunca hubo papel protagonista –ni secundario– para un personaje español, pero en la meca del cine siempre han sentido una debilidad especial (algunas veces malsana) por sus vecinos los mejicanos. Nuestro moreno y bajito actor era capaz de interpretar sin problemas el papel de mejicano. Y si además fruncía el ceño, podía hacer de "mejicano malo".
Fueron los tiempos de éxitos como "Desperados" y "La Máscara del Zorro" entre otros. En esos años Antonio era joven y además de hacer de galán, podía correr, saltar y hacer mil piruetas. Luego, con los años, vendrían películas más relajadas pero no siempre acompañadas por el éxito.
Melanie –mientras tanto– no hacia tantas películas como Antonio, pero disfrutaba de estabilidad emocional viviendo con nuestro actor malagueño. Recuerdo hace una años que Melanie me dijo: "Villano, vivir con Antonio es como asistir a una emocionante  tarde de toros y a una devota procesión, las dos cosas al tiempo".
Pero todo tiene un fin, imagino que ambos han sacado los mayores rendimientos en estos años de relación. Les queda todavía la tediosa y aburrida tarea de repartirse millones de dólares. Desde aquí les deseo suerte en su nueva etapa por separado.

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