Revista Viajes

Melbourne, una ciudad para quedarse a vivir

Por Pilag6 @pilag6

Llegamos a Melbourne, Australia luego de casi tres horas de vuelo desde Christchurch, y luego de casi dos años viviendo en Nueva Zelanda, en ese hermoso país que nos supo alojar, mimar, enseñar y darnos la oportunidad de crecer internamente.

Melbourne

Una etapa se termina y otra comienza. Es el momento de salir nuevamente al camino.

Nuestra primera impresión de Melbourne fue: “este es un lugar que elegiríamos para vivir”.

Melbourne es una gran ciudad, de las más importantes del mundo, con una población de más de 4 millones de habitantes, pero a pesar de esto la gente vive despacio. El aire que se respira en Melbourne es de absoluta paz; mucho arte y personas disfrutando de la vida.

En tan sólo una semana hemos caminado Melbourne como nunca antes lo hiciéramos con otra ciudad, y es que Melbourne se presta para esto.

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Melbourne es arte y cultura en estado puro. En cada rincón de la ciudad vas a encontrarte con un detalle artístico, arquitectónico y decorativo que la hacen única. Desde arte callejero por todas partes, hasta grande muestras artísticas en museos, o porque no, al aire libre, Melbourne te da la posibilidad que elijas entre sus infinitas exposiciones culturales.

Melbourne es relax. Caminar por la orilla del Río Yarra te invita a la reflexión profunda y a disfrutar de la naturaleza y del momento presente. La paz que se experimenta en los incontables espacios verdes que hay repartidos por toda la ciudad es increíble.

Melbourne es deporte y vida al aire libre. Sin mencionar los grandes eventos deportivos internacionales que alberga la ciudad como el Abierto de Tenis de Australia, el Master PGA de Golf, el Gran Premio de la Fórmula 1 o el Moto GP, las 24 horas del día te vas a encontrar a personas corriendo o andando en bicicleta, haciendo gimnasia en los parques y disfrutando el aire libre en su máximo esplendor.

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Melbourne es un continuo contraste entre lo urbano, lo moderno, lo tradicional, lo vintage, lo tecnológico, lo under, lo hipster, lo ordenado, lo callejero.

Ni hablar de las tantas comodidades que Melbourne ofrece. Baños públicos y bebederos por todas partes, muchos espacios verdes, cientos de bares, un servicio ultraeficiente de transporte público que incluyen trenes, tranvías y colectivos en menor medida (lo que hace que la ciudad no sea tan ruidosa) super fáciles de usar. Asimismo podés tomarte el famoso Circle Tram, un tranvía gratuito que te lleva a recorrer todos los puntos de interés de la ciudad. También hay guías turísticos gratuitos para hacer un recorrido caminando por toda la ciudad. O te podes tomar una de las tantas bicicletas compartidas.

Nosotros quedamos fascinados con Melbourne (se nota, no?). No nos queríamos ir porque Melbourne es más que una ciudad, Melbourne es una amiga y es una amiga de las buenas, de las que hacen todo lo que esté en su alcance para que pases un buen momento mientras estás con ella.

En fin, decir que Melbourne lo tiene todo es generalizar el asunto, pero por lo menos tiene todo lo que nosotros queremos para nuestra ciudad ideal. Por algo fué elegida otra vez por el periódico The Economist como la mejor ciudad del mundo para vivir.

Definitivamente algún día volveremos a por más…

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