El precio de los pasajes a Cuba no bajará de momento. La razón es simple, a los costos, ya elevados, de la transportación aérea hay que añadir el “landing fee” o impuesto de aterrizaje que cobra Cuba y que es de 120 dólares por pasajero.
O sea, cada cubano que viaja a su país, tiene que pagar 120 dólares solo porque lo dejen aterrizar. A eso hay que sumarle 25 dólares de impuestos de aeropuerto y los impuestos locales que, en el caso de Miami, son de unos 63 dólares, además de una cifra imprecisa que corresponde al seguro médico obligatorio.
Saquemos cuentas, sin contar con el precio real del boleto, el avión, la tripulación y los seguros obligatorios que se pagan, el pasaje a Cuba desde los Estados Unidos tiene un sobre costo de: 208 dólares.
Nuestra redacción investigo en varias agencias charteadoras de Miami, Marazul, Havana Air y Cubamax, y los pasajes a Camagüey, para las mismas fechas oscilan, de momento en torno a los 400 dólares.
Al final solo pagamos los cubanos. Los precios subirán si Cuba persiste en utilizar a los inmigrantes como proveedores de dinero, y nada indica que el Gobierno cubano renuncie a tener un uso recaudatorio de los que decidimos vivir fuera de la Isla.
No nos engañemos, el negocio de los viajes a Cuba, tanto la conocida Industria, como las aerolíneas que se incorporan no piensan en el bienestar del pueblo cubano, solo en aumentar sus riquezas.
Y como decía el dibujo animado de Elpidio Valdés, “y los cubanos, de bestias”
