Pocas cosas tan agradables como el tacto de la madera natural. Suave, aterciopelada, delicada, la madera natural es deliciosa a la vista y al tacto, no hay muchos materiales en interiorismo que sean tan cálidos y placenteros de tocar.
La mesa de este comedor (la casa está en La Haya, Holanda) me atrae sin remediarlo, se positivamente que estando ahí pasaría la mano por encima para notar la suavidad. Es mi acabado favorito en muebles, por encima de lacados, barnices, altos brillos, melaminas, etc. y es que no hay punto de comparación entre un tacto y los otros.
Este tipo de maderas suele llevar de fábrica un tratamiento de cera o aceite que las hace impermeables y resistentes, por lo que no son mesas sólo de ‘escaparate’, están preparadas para la vida diaria.
La madera natural me gusta en mesas, pero también en sillas, en estanterías y en lámparas y por supuesto en encimeras de cocina, una preciosidad. ¿Os gusta este material? ¡Feliz miércoles!












Vía: a54insitu23
