Y lo vocifero porque la impunidad reina en el país, ya nadie recuerda cual es el significado de la palabra patria. Los ardientes fulgores de gloria se han apagado. Somos prisioneros de los poderes en las sobras que gobiernan cuales marionetas a nuestras autoridades y que solo actúan en su tiempo y espacio para luego desaparecer sin transcendencia en el olvido histórico. Aquellos olvidados le darán paso a otros títeres manipulados por los mismos titiriteros, repitiendo la historia infinitamente.
Los tiempos de aquellos ciudadanos dispuestos a defender el bien común han desaparecido, estamos inmersos en el sueño hipnótico de promesas por políticos que solo buscan el provecho personal. Y mientras el espectáculo de la fábula Democracia está nuevamente en escena, tras escenarios saquean la patria. Y no son corsarios, ni piratas, son encumbrados, adinerados, potentados, porque los ricos también roban. Pero no se contentan con robar una gallina al vecino para saciar el hambre, ellos roban millones, porque su avaricia es infinita.
Revuelvo la mirada y siento espanto ante la podredumbre que heredaran mis hijos, mis nietos y todos aquellos que vengan después de mí, ¿qué herencia les voy a dejar? No, no y mil veces no, debemos luchar para que el progreso acaricie los lares de los que habitamos en esta pequeña franja dividida en dos por la mano del hombre.
No podemos permitir más el secuestro de nuestra identidad. Mi apellido es Panamá y lo defenderé de aquellos que creen en la somnolencia de las generaciones, no me importa que enarbolen la violación de sus derechos, aunque los nuestros nadie no los respete y lo recuerde cada vez que observe como se escapa mi mísero sustento, cada vez que no pueda llegar al final de la quincena, cada vez que un cobrador me persiga cual delincuente, cada vez que me corten la luz. Seré pobre pero honrado y esa es la herencia que les dejare a mis descendientes.
Levántate y has tu parte, no importa que los demasiados jóvenes estén absortos en las fantasías y otros se sientan demasiados viejos para emprender otra batalla, eres tu quien hará la diferencia. Si todos luchamos en este momento histórico cuando la patria se destruye por aquellos que no debería llevar el apellido Panamá, tal vez llegara el día que alcancemos por fin la victoria en un campo feliz y se ilumine la nueva nación.
Te exhorto a que pases el mensaje a todos aquellos que no queremos dejar pisotear más nuestro apellido Panamá.
