Revista Economía

Mi carta a los reyes magos

Publicado el 03 enero 2013 por Torrens

Queridos Reyes Magos.

Este año me gustaría que me concedieseis lo siguiente:

Que algún Monti, pero con mucho poder, meta a Milton Friedman (o sus cenizas), a la escuela de economía de Chicago, al liberalismo salvaje y a los que nos lo imponen junto con los instrumentos financieros criminales que inventaron en un cohete espacial de muy largo alcance y lo mande al espacio exterior para que junto a su maldito contenido se pierda en los confines del Universo llevándose con ellos las profundas crisis inevitables que han provocado siempre, procurando que el cohete no acabe en ningún planeta, porque caso de estar habitado no quiero hacer desgraciados a ninguna población de ET’s.

Que Frau Merkel, sea por generación espontanea o mediante tratamiento anti-paranoia, finalmente sea consciente de que ha gestionado la crisis de la deuda de manera desastrosa y mal intencionada, profundizando la recesión y reiniciando la crisis,  y aunque ya es bastante tarde, haga algo positivo para que nos salvemos la mayoría y no solo los arios, porque si hemos de esperar que los inútiles de la U.E. hagan algo lo tenemos pero que muy mal.

Que todas las ayudas directas e indirectas a la banca se transformen en capital para que al menos el Estado sea el principal accionista de casi todos los bancos, y se invierta una ínfima parte de dichas ayudas en construir una cárcel de alta seguridad para banqueros y ex-banqueros, incluido alguno del Banco de España.

Que nuestros gobernantes dejen de decir que mañana se acaba la crisis y se pongan a hacer de una vez lo que hace falta para que eso sea cierto.

Que los gobernantes y los dueños de la riqueza en países como China e India se enteren que el desarrollo económico no sirve de nada si sus resultados no mejoran las condiciones de vida de sus ciudadanos.

Que los africanos dejen de quejarse de lo mal que les fue con el colonialismo, aunque tengan bastante razón, y se dediquen a acabar con las malditas tradiciones tribales que es lo que en realidad les impide avanzar.

Que los musulmanes dejen de ser hermanos y nosotros dejemos de ser primos y que todos los musulmanes se comporten como sus grupos más tolerantes, que lo son mucho.

Aunque quizás sea pedir demasiado, que en Oriente Medio haya paz.

Que dejen de funcionar de golpe todas las armas que hay en USA.

Que los latinoamericanos tengan cada vez menos salvadores de la patria y más líderes eficaces.

Que los europeos tengan cada vez menos gobernantes inútiles y más lideres eficaces.

Que los organismos internacionales sirvan realmente para solucionar los graves problemas del mundo en vez de ser útiles sobre todo para enriquecer a sus altos funcionarios y a alguna multinacional.

Que la decencia (no la del sexo sino la del dinero), la seriedad, la honestidad y la ética reaparezcan al menos a los niveles mínimos en que se habían situado hace años.

Que los que inventan problemas para después tener excusas para imponer soluciones, dediquen sus esfuerzos a solucionar los problemas reales del país, donde tienen una amplia gama muy variada donde escoger.

Que por arte de magia, o mejor aún, por intervención divina, finalmente se reforme la Administración Pública española y se produzca el inmenso milagro de que los españoles tengamos una Administración aceptablemente eficaz a todos los niveles y al servicio del ciudadano.

Que nuestros gobernantes acaben, entre otros, con los servicios públicos que exprimen a la ciudadanía a cambio de servicios deplorables, con la publicidad de lácteos que curan hasta los pies planos y otras formas publicitarias de engañar al ciudadano y con los banqueros que estafan a sus clientes sin que nadie haga algo ni antes, ni durante, ni después.

 Que podamos votar personas y no partidos.

Que por una vez, y a poder ser como inicio del método como procedimiento estándar, metan a un corrupto en la cárcel por un montón de años y le obliguen a devolver hasta el último céntimo que robó y, como hace Hacienda con los ciudadanos de a pie, con recargo del 20 % más intereses de demora.

Que Catalunya, Escocia y Euskadi sean independientes o no, pero, aunque sea misión imposible, en cualquier caso sea de verdad el pueblo quien decida.

La verdad es que este año no me he portado muy bien, pero de todas formas tampoco me habríais concedido lo que os pido.


MI CARTA A LOS REYES MAGOS.


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