Revista En Femenino

Mi embarazo semana a semana: Semana 28

Por Clara Ingeniera @mamaingeniera

La semana pasada estuve un poco desaparecida, lo sé. Y es que cada vez me encuentro peor físicamente. Sí, sí, sé que mi baja no se puede escapar mucho más, así que para tener un horizonte, pedí cita con mi doctora de cabecera el 1 de octubre. La verdad es que estoy temiendo esa visita, pero es que la semana pasada fue la gota que colmó el vaso.

Este barrigón ya empieza a resultar incómodo ¡y aún me queda lo peor!

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Mi 28ª semana de embarazo ha sido tal que:

  • Asco a según qué comida

Nada, sigo sin poder comer pollo ni pescado, pero con el diagnóstico de la diabetes gestacional quiero hacer un esfuerzo y empezar a intentarlo con merluza. Si hace falta lo regaré con limón, aunque tampoco sé si podré hacerlo, porque sé que los zumos de frutas suben la glucosa en sangre.

¡Mecachis! ¡Qué complicado! Hasta que no tenga mi maquinita medidora de azúcar y la dieta no sabré bien bien qué comer. De momento intento portarme bien y recordar lo que comía mi amiga en su embarazo.

  • Pechos

Me siguen doliendo a nivel general. Ya no los pezones, sino la teta entera. No sé si estarán creciendo más, pero cada vez que me desvisto a maridín se le escapa la expresión “¡vaya berzas!”. Yo siempre he tenido minipechitos, así que entiendo su asombro. Por mi parte, me he acostumbrado al nuevo tamaño de mis pechos (que tampoco es tan grande, ¡ojo!).

  • Flujo

Han vuelto las descargas grandes de flujo, pero quizás en menor frecuencia. Realmente no he notado mucho cambio en el flujo. Sigue siendo como siempre.

  • Dolor de espalda

Este es el cuento de nunca acabar.

Esta semana ha sido especialmente dura. Por ejemplo el jueves noche, que me desperté unas 6-7 veces, di paseos por casa, me senté en mi pelota de pilates, hice pipí, bebí agua, salí al balcón a ver la noche de Barcelona, etc. Y claro, al día siguiente era un zombie. Lo único que tenía eran ganas de llorar de impotencia, de estar tan cansada, de no poder hacer nada más que trabajar, porque llega la tarde y solo puedo echarme en mi Strandmon.

Estos dolores no me están dejando disfrutar de mi embarazo y para lo poquito que me queda, quiero estar lo mejor posible.

  • Tránsito intestinal

Sigue yendo bastante bien, la verdad. Tengo bastantes ganas, pero si que es verdad que la barriga me empieza a molestar hasta para sentarme en el váter, y la experiencia se vuelve un poco incómoda.

  • Ganas de hacer pipí

Esta semana me ha pasado que al levantarme de la silla he notado como se aplastaba mi vejiga, y aún teniéndola vacía, he necesitado ir al baño a echar 4 gotas que me molestaban ahí.

Eso sí, después de hacer pipí, me noto como se me recoloca el interior y me resulta molesto. Me recuerda mucho a cuando hice la FIV, que después de hacer pis, me dolía el útero porque volvía a ocupar el espacio de la vejiga. Movidas rarunas.

  • Síndrome del túnel carpiano

Esto es un rollo.

Cada noche me despierto con las manos atontadas, ¡es increíble! Pero nada, espero a que pase y entonces empiezo mi ruta por casa.

  • Tobillos hinchados

Hasta ahora no he tenido problema de pies hinchados, excepto cuando estuve este verano en Valencia que ni siquiera me cabían en las chancletas.

Esta semana parece que la cosa empieza a cambiar, pero lo curioso es que se me hincha solo el tobillo, el resto del pie sigue normal. Es muy curioso.

  • Ardor

Esta semana no ha ido tan mal este tema. Me he dado cuanta que cuando tengo hambre, me entra ardor también. El truco es no esperar a que me rujan las tripas.

  • Antojos

No he vuelto a tener más, y espero no tener, porque con la diabetes poca porquería voy a poder comer. ¡Ays!

  • Dolor de cabeza

Esta semana he tenido 3 episodios de dolor de cabeza bastante fuerte. No sé si provocados por el dolor de espalda (incluyendo cervicales), o por aumento de la presión sanguínea.

Quizás simplemente es porque no duermo. Si es que al final todo cuadra.

  • Movimientos de Bichito

Bichito no para. La semana pasada tuvimos visita con el ginecólogo privado y estuvimos un ratito viéndolo. En ese momento lo tenía atravesado en horizontal en la barriga y no me resultó extraño, pues llevaba todo el día notando un bulto salir por la derecha. ¡Su cabeza!

Al día siguiente volví a notar las patadas como en el interior de la vagina y el bulto salía más hacia arriba. Mi niño vuelve a estar sentado.

Podéis ver aquí los síntomas de la semana 27 de embarazo.


Mi embarazo semana a semana: Semana 28
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