
Lo llamé así porque fue el nombre que cruzaba mi cabeza la primera vez que asomó las pinzas. Ha sido el primero que he visto en vivo y también el primero que sostuve en las manos. Buceando encontré la caracola y la cogí como otra cualquiera -pensando que estaba vacía. Al sacarla del agua empezó a salir algo de allí y resultó que ese algo fue Henry. Me gusta saber que incluso entre tanta agua y yo no hay espacio para el vacío y que el mar no es sólo un mero continente azul profundo. Al final, lo que era menos que un hobby se ha convertido en una pasión y así, recolectar los pequeños tesoros que el mar me trae ha conseguido llenar los botes vacíos de mi tiempo libre.
