Ya lo sabemos todos : la guerra siempre es mala. La mires por dónde la mires… Y , sabiéndolo, me veo inmersa en una batalla ( ahora empieza a ser psicológica) con los cherry de mi huerto urbano…
Hasta ahora, os he explicado los avances hostiles de las tomateras y mis intentos de negociar, de plantar cara y, finalmente, mi plan de iniciar relaciones diplomáticas “falsas” para que crean que me han vencido . Al final, y ellos aparentan no saberlo, me los comeré… La guerra se ha ido planteando desde diferentes planos y he vivido situaciones de muchos tonos de verde pero lo de ayer….Lo de ayer me ha convertido en otra persona.
Me acerqué al huerto con una sonrisa en los labios y las tijeras de la cocina ( que son fabulosas pero dan miedo) en la mano. Les dije que era por su bien: para airear. Les expliqué que se harían más fuertes y crecerían más tomatitos… No sé si se lo tragaron pero, sin darles tiempo a reaccionar, inicié una poda de las ramas bajas.

Lo más terrible es que…disfruté! Empiezo a sospechar que en mí, habita un lado oscuro… Aunque hubo una cosa que sí que me remordió la conciencia…Una cosa es podar y otra, cargarte un tomatito inocente.

No me di cuenta, de verdad. Al acabar e intentar volver a atar a las cañas , esos troncos retorcidos de las tomateras, lo vi , allí, en el suelo del huerto. Verde e inmaduro…
Después de esto, estoy esperando la reacción del huerto.
Por cierto, el perejil quiere desertar…
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Un mes separa estas fotos…Un mes y una “hortelana novata”.

Creo, incluso, que debería eliminar el adjetivo de “novata” a lo de “hortelana” y cambiarlo por “desastrosa”… O mejor, eliminemos la palabra “hortelana” , directamente…
Ya os digo que el día que un tomate se ponga rojito y me lo pueda comer, monto una fiesta…
NB : Todo en , Mi huerto (Tumblr)