Revista Coaching

Mi madre, en el día de su santo

Por Mbbp

 

Mi madre, en el día de su santo

Hoy es el santo de mi madre y la patrona de los hombres que trabajan en la mar. Aunque si a ella le hubieran llamado Cármen, no se hubiera ni dado por aludida. Le llamaban Mane. Hace ya 4 años que nos dejó, pues decidió que era el mejor momento para hacerlo. Tal como vivimos, morimos. Decidiendo. Y decidió hacerlo así, discretamente y en silencio, como en realidad era ella. Por fuera, sonriente, jovial e incombustible ante la adversidad. Por dentro, como suele pasar, lo contrario. Sensible, sufridora y demasiado críptica. Pero eligió vivir la vida desde fuera, sin invitarnos a los demás a adentrarnos en ella y en sus emociones profundas. Una lástima, pero cada uno escoje cómo vive y, como consecuencia, como muere, según como, cada día.

Seguramente llevarte de esta vida todo lo puesto y vivido sin apenas compartirlo con nadie sea una equivocación, pero la respeto en ella, álguien que me quiso tanto como para esconderse tras una perenne sonrisa. Pero nunca entendió que algunos hubiéramos deseado compartir también alguna lágrima. Tal vez -pienso ahora- no supo amar y ser amada, como merecía y todos merecemos. Pero, incluso el amor es una opción en la vida, que a veces requiere esfuerzo y valentía. Aún así, a quien la trató y conoció -obviamente, hasta donde ella quiso- dejó una profunda huella. Más por lo que se intuía, callaba o hacía, que por lo que decía. Sabia lección la suya, sobre todo para los que hablamos demasiado.

Aún así, como suele pasar, ella hoy aún está aquí conmigo y con esa infinidad de personas que la quisieron. El Alma nunca muere y permanece aquí, con quien la amó e incluso con quien tampoco supo o pudo amarle, como merecía…

Etiquetas: hijo, madre, virgen del cármen


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