Revista Sociedad

Mi pequeña y dulce protagonista

Publicado el 24 noviembre 2011 por Hogaradas @hogaradas

Por Hogaradas
Pepe y ella son inseparables, por el barrio es habitual verlos paseando o en una terraza, siempre juntos, uno al lado del otro.
La peculiaridad de esta pareja es que Pepe es un perro, un dogo regordete, de cuerpo fornido, tranquilo y con cara de malas pulgas, pero más popular que ningún otro, me imagino que en parte por la peculiaridad de su nombre, tan humano para un animal, pero que a mí particularmente me encanta.
Todo el mundo saluda a Pepe, mientras él levanta la cabeza y te clava esa mirada como de quien no entiende nada, pero agradece todo, hasta un simple saludo.
Quien no ha tenido jamás un perro en casa me imagino que será incapaz de entender hasta que punto se convierten en auténticos miembros de la familia, participando de tu día a día y de tu vida de tal manera que llega un momento en el que no concibes tu casa ni tu vida sin ellos.
Boni y yo nos hemos convertido también durante este tiempo en inseparables compańeras de viaje, y al igual que Pepe y su pareja, nosotras también paseamos por el barrio y disfrutamos de sus terrazas como si de dos amigas se tratara. No tenemos conversaciones, ni leemos juntas el periódico ni comentamos nada acerca de quien vienen o quien va, pero estamos juntas, ella me acompańa y yo a ella, y entre nosotras existe esa complicidad silenciosa que resulta perfecta para entenderse simplemente con un gesto, sin necesidad de ninguna otra palabra.
Antes, por las mańanas, Boni me seguía hasta la puerta, incluso alguna vez se coló por ella, inquieta, acelerada y presurosa como se muestra siempre ante la posibilidad de una salida. Hace ya tiempo que no lo hace, conoce perfectamente mis costumbres, mis horarios, si es su momento o no; por la tarde, cuando se acerca la hora de la llegada de Carlos, se acerca hasta la puerta, va y viene, viene y va impaciente y acaba encima de la alfombra, mirando fijamente para la puerta del salón a la espera de ver la luz de la entrada que le indique que él ya está en casa. Luego llegarán sus saltos y todas esas efusivas muestras de felicidad, como si hiciera muchísimo tiempo que no lo hubiera visto, y luego, una vez acomodado en el sofá, se coloca entre sus piernas y se tumba relajada, disfrutando de la grata sensación de estar ya todos juntos, en casa, de que ya no falta nadie, de que ya puede estar tranquila.
A vueltas con Boni, titulé la última Hogarada en la que ella era una vez más la protagonista, como en esta de hoy, como en mi día a día, mi pequeńa, dulce y tierna protagonista…


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