Magazine

Mi primera experiencia en un crucero

Publicado el 07 diciembre 2014 por Viajesfrank @viajesfrank

Mi primera experiencia en un crucero

Barco Grand Celebration de Ibero Cruceros


Hace poco tiempo me estrené en un modo de viajar al cual yo era muy reticente, el de los cruceros, y digo era, porque la experiencia que tuve fue muy buena y por eso he decidido contaros mi experiencia, y os voy a contar como fue mi "bautismo". Personalmente nunca había visto con buenos ojos el realizar un crucero, ya que me gusta ver una ciudad tranquilamente, y siempre decía que si voy a un sitio, me gusta verlo bien y con tranquilidad, no dos o tres cosas y, deprisa y corriendo.
En esta entrada os voy a relatar como fue esa experiencia. Quiero que también tengáis en cuenta que no puedo comparar con otras compañías, sólo puedo hablaros de mi experiencia en el Grand Celebration de Ibero Cruceros, que coincidió que era el último crucero que hacía la compañía, ya que desaparecía y se integraba en Costa Cruceros.
El itinerario que hizo el barco fue el siguiente: Valencia - Marsella - Palma de Mallorca - Valencia. Así que comencemos por el principio.

Mi primera experiencia en un crucero

Animación en cubierta


Llegamos a la terminal del puerto de Valencia justo antes de la comida, y después de dejar las maletas para que las suban al barco, y te las dejen en la puerta de tu camarote (no habitación, ojo, en los cruceros camarote, en los hoteles habitación, esto puede herir la sensibilidad de algún crucerista veterano). Llegamos a la habitación, cogimos nuestra llave y le damos un vistazo al Diario de Abordo, en el cual tenías todos los horarios de los distintos restaurantes del barco, de las animaciones, y de todo lo que se iba a realizar ese día, también teníamos la tarjeta con la que pagas en el barco todo, y la que tendremos que mostrar para el todo incluido.
Así que como era la hora de comer nos fuimos al bufé, y vimos zarpar el barco desde Valencia hacia nuestro primer puerto de destino, Marsella.

Mi primera experiencia en un crucero

Atardecer desde el barco


Por la tarde hubo animaciones, pero lo mejor fue ver el atardecer, una preciosidad, sobre las 20 horas, nos fuimos al teatro, para ver las actuaciones que nos tenían preparadas, esta fue muy espectacular. Luego llegó el segundo turno de la cena, que era el nuestro, en el barco había dos turnos de cena con carta. Conocimos a nuestro camarero, que no nos dejaba que se viera el final de la copa, por lo que me puse fino de vino blanco, eso sí, el trato que recibimos durante los 3 días que cenaríamos allí fue de lo mejor.
Al día siguiente sobre las 16 horas llegaríamos a destino, Marsella, por lo que tocaba comer mientras el barco llegaba a puerto. Cogimos el autobús que pone a disposición la compañía del barco, previo pago eso sí de 6 euros que te cargaban en la tarjeta del barco y te lo cobraban al final. Y allí que nos fuimos a ver en 2 horas la ciudad, ya que a las 18:30 horas salía el último autobús hacia el barco.

Mi primera experiencia en un crucero

Puerto de Marsella


Justo antes de salir de la terminal y coger el autobús, había un mostrador con un mapa de Marsella con los principales monumentos a visitar, la verdad que vino muy bien, y lo ojeamos en el autobús y decidimos que cosas ver, rápido eso sí, ya que teníamos poco tiempo. De Marsella puedo decir que lo que nos dio tiempo a ver es muy bonito, la catedral, el fuerte de Sant Jean, a los cuales entramos, el puerto y subir arriba a Notre Dame de la Garde, pero sin entrar en ella ya que no teníamos más tiempo.

De regreso al barco ya, bien en un restaurante o bien en otro estaba abierto, siempre había comida y bebida para que pudieras saciar tu apetito, por lo que decidimos coger unos cócteles y marcharnos al teatro para ver otra actuación, esta fue más floja que la del día anterior. Cuando llegamos al camarote, teníamos el diario a bordo del siguiente día.

Mi primera experiencia en un crucero

Cócteles en el teatro

Rumbo a Palma de Mallorca, y tras una noche de fiesta en el barco, había todo tipo de ambiente musical, relajado, pachanga, ect., por lo que la oferta era variada, y nos acostamos tarde. Era la última ciudad que visitaríamos antes de regresar a Valencia, como hicimos en Marsella cogimos los billetes del autobús para ir desde el barco al centro. Cuando bajamos a la terminal, aquí no encontramos un stand con mapas como en Marsella, pero donde nos dejó el autobús había una oficina de turismo abierta con mapas gratuitos, así que nos tocó darle un vistazo conforme íbamos visitando la ciudad.

En Mallorca, teníamos una hora más para verla, teníamos que estar en el barco a las 19:30 horas, así que nos dimos una vuelta por la Catedral, y entramos justo dos minutos antes que cerrasen, lo hacían a las 15:30 horas, y luego dimos una vuelta por la parte del casco viejo, y nos fuimos al barco.


Mi primera experiencia en un crucero

Catedral de Palma de Mallorca - La Seu

Cuando llegamos al barco decidimos tomarnos algo y ver el atardecer, hacía un poco de fresco, pero valió la pena. Como era la última noche teníamos que dejar las maletas preparadas en la puerta del camarote para que nos la bajasen al día siguiente, por lo que después de cenar, nos fuimos a organizarnos las maletas. Ya después, tranquilamente, nos fuimos a un karaoke que habían preparado, en el cual no actuamos, pero nos lo pasamos genial.


Mi primera experiencia en un crucero

Una de las actuaciones del teatro

Cuando llegamos al Puerto de Valencia, teníamos que esperar que nos tocara desembarcar, teníamos el color marrón, para evitar la multitud los pasajeros bajan del barco por colores, que la noche anterior les han dado, colocando una tira de tu color en la maleta. Cuando desembarcamos fuimos a una carpa donde estaban todas las maletas por colores, sólo tuvimos que ir al marrón y buscar nuestra maleta.

La verdad que la experiencia ha sido buena, e visto Marsella que no había ido nunca, y me gustaría ir pero con más tiempo y ver todo bien. En Palma de Mallorca ya había estado, pero de pequeño con mi abuelo. 


Mi reflexión sobre los cruceros es que creo que sirven para desconectar totalmente del mundo cuando estás en alta mar, y tener una primera impresión de las ciudades que visitas, y así decidir si vuelves con más días, no esperes ver Roma por ejemplo en un día, es imposible.

Así que yo, cuando pueda, repetiré. Toda una experiencia que me ha encantando. Desde aquí dar las gracias a nuestro camarero, ya que se acordaba siempre de lo que bebiamos en las cenas, y su trato fue muy correcto, y nunca nos faltaba una sonrisa en su cara. Y también se notaba quien había realizado ya algún crucero y quien no, iban preparados para las noches temáticas, sabían que había zumba y se traían sus ropas adecuadas para ello, en eso pagamos la novatada.


Mi primera experiencia en un crucero

Panorámica del rastro que dejaba el barco


Volver a la Portada de Logo Paperblog