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Miradías

Publicado el 21 octubre 2012 por Cosechadel66

Hay miradas de lunes. Cortas y cansadas. Rápidas a la manecilla más corta y lenta del reloj. Hay miradas recuerdo de los dos días anteriores y miradas a lo largo a ver si se puede vislumbrar el viernes detrás de aquella esquina. Hay miradas a demasiada gente en el andén de nuevo. Hay miradas a un periódico que lee otro y que no trae otras noticias. Hay miradas de lunes, un poco ancianas, un pelín grises.

Hay miradas de martes. De las de que le vamos a hacer. De ya queda un poco menos, pero que largo se me hace. Miradas furtivas a no pasa de mañana que empiezo a correr. Miradas un poco de febrero, como de ni me jode tanto como un lunes ni desde luego es viernes. Miradas de darse cuenta de todo lo que tengo que hacer. Miradas de conversación sobre el tiempo en un simple ascensor.

Hay miradas de miércoles. Miradas de a lo tonto ya hemos pasado lo peor. Miradas como en el medio, como cuando subes las escaleras yendo al cuarto y ves el letrero del segundo. Miradas que empiezan a brillar. Miradas de un día que siempre soñó con ser otro, y que sólo lo consigue cuando el jueves es fiesta de guardar. Miradas de soslayo, rápidas con una sonrisa a medio prometer.

Hay miradas de jueves. Miradas que son todo mañana, mañana está a una noche de caer. Miradas de parece que todo es más bonito, más sencillo. Lo que pesan son los kilos, no los días, y mañana es viernes, y si pesan, que más da. Miradas preparando las caricias, las distancias, labios entreabiertos a deseos por venir. Miradas al despertador de mañana por la noche que te ponga Rita la hora de la alarma.

Hay miradas de viernes. Miradas de encontrarse con sus ojos. Miradas de te espero a la salida. Miradas promesa, miradas al fin. Miradas un poco de salidas al recreo. Miradas de a vivir que son días. Miradas de fichar para olvidar. Miradas de cuanta sonrisa para tan poco tiempo. Miradas de la primera lo tomamos por aquí.

Hay miradas de sábado. Miradas que siempre se despiertan a la tarde, la mañana es para dormir. Miradas de libertad de esa cotidiana, de comida sin prisas, de sonrisa sin pausa, de ponerse el mundo por montera por fin tirado en el sillón. Miradas a un amigo. Que la próxima vez no pase tanto tiempo, estás igual que cuando soñábamos el mundo. Miradas como abrazos, como abrigos. Miradas de noche a lo Travolta, que siempre tuvo fiebre por salir.

Hay miradas de domingo. Miradas que se agarran a una taza de café. Miradas a un periódico en la mesa, dos churros y como siempre, porras para ti. Miradas que se dejan caer a por el pan, deme también medio de pasteles, que hoy la vida se ha hecho para mi. Hay miradas perdidas a tu pelo, como brilla al situarte por ahí. Hay miradas de padres con los hijos, de los últimos en salir de los locales, el deseo a punto de partir. Hay miradas de domingo por la tarde, miradas de pequeños, cotidianos finales de verano. Miradas de vuelta, de manta, de el sol poniéndose más que ningún día. Hay miradas que nos dicen adiós.


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