Revista Viajes

Modas de aquí y de allá

Por Malche
"There is nothing like returning to a place that remains unchanged to find the ways in which you yourself have altered" Nelson Mandela,  'A Long Walk to Freedom'
Modas de aquí y de allá
En mayo del año 2006 viajé por primera vez a Argentina después de haber partido definitivamente. Iba con mi marido, a quien había conocido apenas 9 meses antes, en Costa de Marfil, y con quien nos habíamos casado hacía 4 meses (les ahorro las cuentas: nos casamos a los 5 meses de conocernos, sí). Llegamos a Buenos Aires temprano a la mañana  e inmediatemente fuimos a Aeroparque, a esperar el vuelo a Córdoba, que salía al mediodía. Entramos relativamente rápido a sala de embarque y, una vez allí, nos dedicamos a pasear por los negocios, le dí a mi marido el primer alfajor de su vida para que probara, tomamos un café y caminamos un poquito más. En eso estábamos, cuando noté que mi marido observaba a la gente a su alrededor, pensativo. 
Le pregunté si le pasaba algo y, cuál no sería mi sorpresa, cuando me respondió con una pregunta. "¿Por qué la gente está vestida como en la década del '80?" me preguntó. "¿A qué te referís?" contesté yo, sin tener idea de a quién estaba mirando para decirme eso. El me señaló unos hombres vestidos de traje y yo lo miré sin entender nada. "Estan usando chalecos tejidos" dijo él como si con eso aclarara todo." "Si" -le contesté -"es otoño, usan chalecos porque está fresco pero no frío como para un sweater" " En Serbia hace frío y yo no he visto un chaleco así desde la década del '80. Me hacen acordar a mi papá" me contestó, y yo me quedé de una pieza. Eso no fue lo único: la impresión de vestir anticuado se la dieron tanto hombres como mujeres, y los hombres, además, le dieron sensación de dejadez . Pelo muy largo, barba crecida, ropa arrugada o demasiado ancha: esas eran las cosas que él me nombraba mientras me preguntaba, sorprendido "¿por qué no se cuidan?  (Y aclaro que mi marido no es ningún metrosexual ni mucho menos).Con el tiempo, la misma impresión me sería manifestada por otra gente en distintos contextos: una señora española que se sentó a mi lado en un vuelo Buenos Aires- Madrid ("¡Los zapatos argentinos son todos iguales y tan anticuados!"), amigos franceses que habían ido de visita a Argentina, un amigo italiano luego de encontrarse con un grupo de argentinos en una excursión al norte de Nicosia ("me sentía en Napoli en los años '80" "todos con razgos netamente italianos, pero con cortes de pelo y ropa de otra  epoca, fue surrealista"), el periodista de un diario serbio que escribía en su blog sobre el rally Paris Dakar, el año pasado ("los Argentinos son sumamente simpáticos y encantadores pero se visten como hace tres décadas atrás ¡sólo que allá eso está de moda!"). A esta altura yo ya me he acostumbrado a que me lo digan pero no fue sino hasta hace poco que entendí a qué se referían. Antes de irme yo creía que, en estos tiempos globalizados, la moda estaba perdiendo su carácter local, que lo que se usaba en Tokio, tambien se veía en las calles de Paris y sin dudas despues se vería en Buenos Aires, que los Argentinos seguíamos fielmente la moda europea y americana, y que, hoy por hoy, caminar por las calles de cualquier gran ciudad devolvía más o menos el mismo paisaje humano. Estos años trotando mundos me han servido para darme cuenta que no es tan así, que cada pueblo imprime su carácter en la moda que adopta, y que distintas circunstancias de orden local influyen en este proceso. Así me pasó que, los dos primeros años fuera de Argentina, me costaba encontrar ropa que quisiera comprar en Europa. Extrañaba los modelos, los cortes, las casas conocidas de Argentina. Soy, posiblemente, lo más lejano que existe a una shopaholic (miro mucho, pero mucho antes de comprar) y eso, sumado a que sólo compraba en las dos semanas que tenía cada tres meses (cuando salía de Costa de Marfil)  complicaba aún más las cosas. Pero al cabo de ese tiempo, algo cambió en mí sin que me diera cuenta: cuando en Diciembre de 2007 (a casi tres años de haberme ido) volví a Argentina con la idea de comprar de todo, me encontré con que me costaba encontrar ropa y zapatos que me gustaran (a precios razonables- y recalco ésto porque aquello que me gustó podía conseguirlo por menos de la mitad en Europa)  y me fui con gran desilución, y con las manos vacías. 

Este proceso se ha acentuado más desde entonces: cuando miro por internet revistas de moda o webs oficiales de casas de ropa argentina, cada vez me cuesta mas encontrar algo que me tiente.  No creo que haya cambiado algo allí, ni creo que se trate de que la moda allá sea anticuada, como diría mi marido. Creo, más bien, que lo que ocurrió fue que la cambié fui yo, que la exposición a otras formas de ver la moda me influyeron más de lo que pensaba y mi gusto, aquello que me atrae, fue mutando. La moda, aquello que vestimos, creo hoy, es no sólo una representación de quienes somos y de cómo elegimos mostrarnos al mundo, sino tambien una manifestación de dónde venimos,  de dónde hemos estado, de dónde estamos hoy. En el próximo post voy a contarles un poco de cómo viste la mujer africana, de acuerdo a los paises de donde provenga, y en posts siguientes iré subiendo fotos de Chipre y de Serbia tambien para que vean un poco a qué me refiero. Pero mientras tanto, cuentenme ustedes ¿notaron al viajar diferencias en la forma de vestirse de la gente? ¿a qué lo atribuyeron? ¿han cambiado ustedes su forma de ver la moda/de vestirse despues de vivir en otro lugar-ya sea otro país u otra ciudad? Les deseo que tengan una hermosa semana y ¡hasta el próximo post!

*La foto del comienzo es de la ruta que lleva de La Cumbre a Cruz Chica, en el Valle de Punilla, Sierras de Cordoba. Es mi lugar preferido y, afortunadamente, su paisaje ha logrado permanecer inalterado. A pesar de no ser un lugar que guarda recuerdos de infancia, sí es un lugar que guarda recuerdos felices, y al que no concibo no volver si estoy en Argentina. 

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