Revista Cine

Mujeres bravas

Publicado el 23 diciembre 2011 por Josep2010

Dejen que les de un poco la tabarra apartándome de las temáticas clásicas de estas fechas, aunque ello no signifique que no me apetezca desearles buenas fiestas: ¡Feliz Navidad!
El otro día andaba pensando una entradita y de repente afloró la sensación de extrañeza por un hecho que puede se deba a mi ignorancia y me ha parecido que, en estos días de bondadosas intenciones, si lo presento medianamente bien, no se reirán y puede que incluso aclaremos conceptos.
Me refiero a la presencia femenina en el cine como reflejo de la sociedad y mi neurona lleva ya unos días alborotada intentando interpretar esa presencia en términos inteligibles: hagamos un poquito de historia, forzosamente subjetiva ya que se basa en mis propios recuerdos, con lo que las ausencias pueden ser clamorosas y ahí es donde puede colocarse la primera pica.
Mujeres bravasHace ya medio siglo, en 1961, aparecía en el cine el personaje de la entrometida y clarividente Miss Marple, interpretada por la memorable Margaret Rutherford, en la traslación a la pantalla grande de la novela El tren de las 4,50.
Miss Marple, como todos saben, es una viejecita entrañable, capaz de observar sin pestañear los más horrendos crímenes fruto de los malos instintos de las personas, y es una mujer solitaria que no teme a nada: su arma es su tenacidad y constancia para satisfacer su curiosidad por saber la verdad. El éxito de esa primera película promovió otras adaptaciones al cine del mismo personaje, hasta un total de cinco ocasiones.
Dejando aparte contadas películas en las que las mujeres son realmente las protagonistas y no siempre en todos los casos, salvo que mi memoria falle estrepitosamente el porcentaje de mujeres que en una trama alcancen no ya preponderancia sino incluso posición dominante con respecto a los varones no alcanza dos dígitos.
Hagan memoria: ¿Ripley? Vale. ¿Otra?
En la televisión, abarcando un período de casi cuarenta años, me parece observar una interesante evolución que no percibo en el cine:
Mujeres bravasA mediados de los setenta (1976) aparecen los Ángeles de Charlie que se pueden entender como un inicio que perpetúa el rol machista de la mujer: mujeres bellas más o menos preparadas para historietas en las que lucir el palmito, cumplidoras de una misión que, semanalmente, les ordenaba un desconocido varón de sugestiva pero rotunda voz. Una serie que, incluso en aquella época, me chocaba por el éxito alcanzado en una sociedad que empezaba a despojarse de costumbres carpetovetónicas mientras escuchaba voces femeninas reclamando más igualdad.
Mujeres bravasA primeros de los ochenta (1981) hace su aparición la versión femenina de las típicas historietas de colegas: Cagney and Lacey eran dos policías en una gran ciudad que de alguna forma se apoyaban entre sí frente a las miradas condescendientes de sus compañeros de trabajo, una representación del papel cada vez más importante de las féminas en el mundo real, pero seguían a las órdenes de un jefe que las protegía y las controlaba a un tiempo: no obstante, sus actitudes eran, por decirlo de alguna forma, asexuadas, ya que pegaban tiros y largaban mamporros con la misma decisión que sus compañeros varones.
Mujeres bravasEn esa misma época (1982) aparece Laura Holt, una decidida, capaz y muy inteligente mujer que harta de comprobar las dificultades que por su condición femenina se encuentra para desarrollar su vocación detectivesca, opta por contratar un hombre de paja para que dé la cara frente a sus clientes: Remington Steele es una peculiar agencia de detectives en la que la supuesta ayudante es el cerebro y además es la que manda: supongo que al colectivo feminista no le hizo mucha gracia esa actitud sumisa en exceso pero para cualquier espectador estaba muy clarito que ella era la jefa.
A mediados de los ochenta (1984) aparece el fenómeno de Jessica Fletcher
Mujeres bravas
(Murder she wrote) una especie de reencarnación de Miss Marple a la americana, una mujer solitaria que no necesita de varón para llevar adelante sus pesquisas; inmediatamente, en 1986, la verdadera Mis Marple apareció en la tele británica y de allí ya no se ha movido, siendo Joan HicksonMujeres bravas una de sus más celebradas intérpretes.
Mujeres bravasA primeros de los noventa, (1991) aparece en la televisión británica la inspectora Jane Tennison (Prime Suspect) una policía obsesionada con su trabajo que se abre sitio en la policía de Scotland Yard irrumpiendo con fuerza reclamando ser algo más que un lindo florero situado en el escalafón para acallar voces que reclaman la participación de la mujer: su decisión, su carácter, su inteligencia, la sitúan al frente de un grupo de detectives, todos varones, que desde el primer momento la miran con desdén pero acabarán a sus órdenes encantados: sus aventuras, al estilo británico, se desarrollan desde 1991 hasta 2006, en diferentes episodios de larga duración y desarrollo, más telefilmes que seriales.
Una década más tarde, en 2001, aparece la Dra. Jordan Cavanaugh Mujeres bravas (Crossing Jordan) una forense de armas tomar que no se achanta ante nada ni ante nadie, manteniendo una independencia ilustrada sobre sus compañeros que la siguen forzosamente a distancia: por fin, la mujer despega con su talento natural sin ataduras y vemos en pantalla un personaje que ya hace tiempo existe en la vida real: una profesional muy competente frente a un equipo multidisciplinar.
Mujeres bravasEn la misma tónica se presenta, unos años más tarde (2005) y como recogiendo el testigo, la Dra. Temperance "Huesos" Brenan (Bones) que perpetúa con sus enormes habilidades de científica su influencia sobre el desarrollo de los casos criminales que conoce. En ambos casos, a los varones se les suele reservar la acción pura y dura, la fuerza bruta proveniente del músculo las más de las ocasiones.
Coetánea, aparece en 2005 Brenda Lee JohnsonMujeres bravas (The Closer) que ya no es simplemente una inspectora: es una Subjefa de la policía que va muy por libre y que si bien en sus inicios debe luchar para convencer a todos los varones a sus órdenes de su capacidad de mando, su firme carácter y sus habilidades la situarán muy por encima de sus compañeros, una protagonista indiscutible capaz de pelearse con todos, empezando por su inmediato superior: como la Tennison, una mujer entregada a su trabajo las veinticuatro horas del día, lo que proporcionará roces con su marido, aunque en este caso la relación se mantendrá y formará parte de las tramas, en plano de igualdad constante.
Esa integración de la mujer en tareas protagónicas policiales ya no es extraña en la televisión y prueba de ello es Sarah Lundt Mujeres bravas (Forbrydelsen) que en 2007, hace cuatro años, triunfa en la televisión nórdica presentando a un tiempo una trama policial compleja y un personaje al frente de la investigación mientras su vida personal se ve afectada por su -una vez más- excesiva dedicación a la labor policial.
Todos habrán observado que en los carteles de las series, el personaje protagónico femenino aparece destacado en solitario, despejando dudas.
Por último, este año 2011 aparece una nueva pareja de colegas, Rizzoli & Isles en la que, treinta años más tarde, son dos mujeres las que se ocuparán de trabajar, codo con codo, para averiguar culpables, esclarecer casos criminales, y desarrollar sus vidas sin apagar sus móviles pendientes de una llamada, ya no tan solo observadas con total normalidad en sus funciones de jefa de detectives o forense sin que se oiga mención alguna a su condición femenina salvo que sea por incidentes de contenido sexual festivo, contemplado por la forense Isles como una necesidad fisiológica más, en una actitud que hubiera levantado alaridos treinta años antes.
Mujeres bravas
Estas perlas aisladas me parecen representativas del avance de la presencia femenina en un género habitualmente masculino en el que la mujer aparece las más de las veces como simple decoración, objeto de deseo, si acaso maligna impulsora de pasiones nefandas, pero casi siempre sometida al varón y, o mucho me equivoco, o en el cine ése desarrollo está por llegar: incluso a la vista de la cartelera diría que hay un cierto inmovilismo y me sorprende no escuchar voces al respecto.
Su turno....


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