Tenemos mucho que reflexionar sobre el mundo rural en esta España postmodena y pasada de vueltas en la que parece que todos somos urbanos desde hace siglos. Para ir abriendo boca, Julio Llamazares, el otro día en el país, a vueltas con las Diputaciones:
[...] pero también hay que tener en cuenta que son las únicas instituciones que se ocupan de los problemas del mundo rural, ése tan olvidado por el Estado central y las comunidades autónomas, volcados casi exclusivamente en atender a las grandes áreas urbanas por su mayor rentabilidad política y económica, y de unas circunscripciones, las provincias, que con su desaparición lo único que harían es aumentar la marginación y abandono de sus habitantes, alejados cada vez más de los centros de decisión política.
