Revista Viajes

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Por La Viajera Incansable @viajoincansable

Una vez llegada a Kingswear, después de recorrer los poco más de 10 kilómetros desde Paignton en el maravilloso tren de vapor, me esperaba el ferry para cruzar el río Dart y dejarme en la estación de Dartmouth, el pueblo a la otra ribera que constituye el final del trayecto de este particular viaje en el tiempo.

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He dicho estación porque así la denominan, aunque debe ser la única en el mundo que jamás ha recibido un tren porque no tiene siquiera vías. De hecho, hoy día es un restaurante la mar de popular junto al embarcadero del ferry.

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El crucero ha durado algo más de 5 minutos, ciertamente demasiado corto; apetecería quedarse mucho más para regalarse con la agradable brisa y las vistas: Kingswear alejándose mientras las bonitas casas de Dartmouth se van acercando cada vez más, el estuario del Dart, las embarcaciones de todos los colores posibles o el edificio del Britannia Royal Naval College a lo lejos.

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El Britannia Royal Naval College (en lo alto), que tantos oficiales de la marina ha formado, lleva en Dartmouth desde 1863 y fue en él donde la reina Isabel II conoció al que sería su marido, Felipe de Edimburgo

El puerto de Dartmouth siempre ha tenido gran importancia estratégica como puerto para navíos de la armada: fue el hogar de la Marina Real británica (Royal Navy) durante el reinado de Eduardo III (Edward III);  desde aquí se enviaron muchas naves a formar parte de la flota inglesa para luchar contra la armada española (la sarcásticamente llamada «armada invencible» por los ingleses), y uno de los buques insignia de la susodicha acabó en el puerto de Dartmouth tras ser capturado.

Dartmouth fue atacado y saqueado en dos ocasiones durante la guerra de los Cien Años, tras la cual la boca del estuario se cerraba cada noche mediante una gran cadena. La estrecha boca del Dart está protegida por dos castillos fortificados, el castillo de Dartmouth y el de Kingswear, lleno de pueblos pintorescos, playas inexploradas y el magnífico parque nacional de Dartmoor (Dartmoor National Park).

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El puerto de Dartmouth fue también el punto de partida de las Cruzadas en 1147 y 1190

Entre las sinuosas calles de la época isabelina se suceden tiendas independientes, galerías de arte, talleres de artesanía y un bullicioso mercado. Dartmouth hace gala de su buena cocina ofreciendo restaurantes, bistrós, bares y acogedoras cafeterías en los que degustar marisco y pescado frescos.

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Las calles —casi todas empinadas—, sus casas color pastel, el centro dominado por edificios medievales ven llegar a los turistas prácticamente durante todo el año. Además, la Royal Regatta se celebra aquí todos los años.

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Mis lugares preferidos os los voy a listar seguidamente. Fue donde pasé más tiempo, donde —en algunos casos— me senté a escribir o a tomarme el tentempié que había comprado nada más bajar del ferry, allí donde querría haberme quedado muchas más horas.

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La iglesia del Santo Salvador (St Saviour’s church), en Anzac Street • Se construyó en la Edad Media y está considerada como una de las cien mejores iglesias de Inglaterra. En ella destacan una puerta de hierro ornamentada, el altar y su reja de madera, y un retablo en latón en homenaje al prohombre del lugar: John Hawley

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Interior de la iglesia: la pantalla que separa el altar de la nave es una superviviente de la época medieval, aunque la cruz original se perdió durante la Reforma y fue substituida en el siglo XIX; el altar data de la época de Jacobo I (James I)
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Detalle conmemorativo en latón en honor de John Hawley, que aparece con sus dos esposas | Se trata de una figura que destaca sobre cualquier otra en la historia medieval de Dartmouth: rico mercader, terrateniente, político, marino, corsario, héroe de muchas batallas, y, sí, también pirata; sus gestas marítimas son legendarias y, aun así fue un pilar de la sociedad; fue elegido alcalde de Dartmouth en 14 ocasiones y fue 2 veces miembro del parlamento; nacido alrededor de 1340, fue un hombre de múltiples talentos, un héroe local que ejerció gran influencia en la ciudad durante la mayor parte de su vida y hasta su muerte en 1408 [más información aquí]
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Puerta de hierro ornamentada de la época medieval (al sur de la iglesia)
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El mercado, en Market Square • Además de los productos que diariamente ponen a la venta los agricultores y ganaderos locales, el segundo sábado de cada mes se les suman una gran variedad de puestos, tiendas, cafeterías y demás servicios que abren durante toda la semana.

El edificio se construyó en 1828/9 sobre tierra ganada a las aguas de un viejo molino hidráulico gracias a los comisionados de mejoras de Dartmouth, nombrados tras la aprobación de una ley parlamentaria en 1815

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Tuve suerte y acerté con el día: vi los puestos de ropa, cerámica, objetos de regalo, y las cafeterías abiertos

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Los edificios isabelinos y el Butterwalk (en Duke Street), en particular •  Se llama «Butterwalk» a un grupo de casas de ricos mercaderes construido alrededor de 1640; se caracteriza por sus columnas de granito y sus decoraciones en madera tallada. El piso superior lo ocupa el museo de Dartmouth, dedicado a la historia portuaria del lugar

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Ejemplo de edificio isabelino en el centro de Dartmouth
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Y aquí está el Butterwalk | Este grupo de casas aloja el pequeño museo local
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El Butterwalk es de estilo Tudor
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Los jardines de la Royal Avenue • Bautizado así en 1887 en honor al 50 aniversario de la reina Victoria, estos jardines cuentan con una fuente ornamental, un jardín de rosas, un monumento conmemorativo de la guerra, un pequeño estanque, un jardín de hierbas aromáticas, un jardín mediterráneo y otro de las antípodas, un invernadero comunitario, el jardín Veale/Savill, un templete para bandas y un recientemente construido jardín japonés

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Entrada a los jardines
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El jardín de rosas
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Parte del jardín japonés
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Placa explicativa en el jardín Veale/Savill | Construido en honor al caporal Theodore Veale, natural de Dartmouth, que recibió la Cruz Victoria (Victoria Cross), el máximo galardón militar, por el valor demostrado ante el enemigo
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El histórico —y encantado— hotel Royal Castle, en el número 11 de The Quay • Se construyó en 1639 como tal; sin embargo, anteriormente ya había un hotel o una posada en el mismo lugar porque se sabe que Sir Francis Drake se alojó en él.

Se dice que el hotel está encantado porque una vieja diligencia se para ante la puerta principal a recoger a pasajeros fantasma durante la noche. La historia relacionada con este fenómeno paranormal es que los monarcas Guillermo III y María II (William and Mary) tenían que alojarse en el hotel en 1688, pero una tormenta impidió que el rey pudiera llegar hasta Dartmouth; la reina, sin embargo, llegó al hotel en una diligencia a las 2 de la madrugada y desde ese momento hasta el día de hoy, el carruaje empezó a hacer su aparición paranormal a la puerta del hotel. Junto a los ruidos del látigo y al relinchar del caballo, un reloj invisible tañe dos veces en la calle trasera del hotel una vez el carruaje ha partido.

Muchas de las amantes de Carlos II (Charles II) se alojaron en el hotel, también Eduardo VII (Edward VII), el actor Cary Grant y la escritora Agatha Christie, que solía pasar temporadas en hoteles de la zona para retirarse a escribir. De hecho, utilizó el Royal Castle en su historia «The Regatta Mystery» («Misterio en las regatas»), que forma parte del libro de relatos titulado Problem at Pollensa Bay and Other Stories (en español, el libro que contiene el relato es Problema en Pollensa) con el nombre The Royal George. Además, el hotel fue lugar de rodaje de la película de 1984 «Culpable de inocencia»,  adaptación de la novela Ordeal by Innocence, que la reina del crimen publicó en 1958

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El hotel Royal Castle, frente al puerto 

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La preciosa zona del puerto • La fachada portuaria es muy alegre, cuidada y, en esta época del año, llena de flores. De hecho, Dartmouth ganó el concurso floral «Britain in Bloom» en la categoría de localidades costeras con una población inferior a los 12 mil habitantes, organizado por la Royal Horticultural Society, en 2013.

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En la placa de la jardinera se puede leer que Dartmouth recibió un galardón por haber ganado el concurso floral “Dartmouth in Bloom”

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Tomé el último ferry que podía enlazar con el tren de vapor para volver, primero a Kingswear y luego a la estación de Paignton. Subió más gente de la que me había encontrado a la ida; supongo que todos, como yo, intentaron aprovechar hasta el último minuto.

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Vuelvo a estar en Paignton, recién llegada de este viaje en tren de vapor tan especial

Termino el post con esta grabación del cambio de sentido de la locomotora. Como siempre, tuvo un montón de público.


Información práctica sobre el viaje en tren de vapor: 

→ Este recorrido lleva por nombre “Steam Train and Ferry”; existen otros, también muy interesantes y que engloban otros pueblos e incluso un pequeño crucero por el Dart (más información aquí)

→ El billete puede comprarse a través de la página web o bien directamente en la estación de Paignton (yo lo hice así); como mucho, puede pasar que no encuentres asiento en el horario que quisieras, pero solo es cuestión de esperar el próximo tren

→ El precio por persona es de 17,50 libras; los niños (de 3 a 15 años) pagan 10,50 libras (incluye el viaje en tren ida y vuelta más el ferry ida y vuelta)

→ Al comprar el billete, te darán los horarios del ferry para que elijas; si compras el billete por Internet, allí están también los horarios. De todas formas, el señor del ferry es muy amable, y puedes preguntarle cuál es el último (o el próximo) que puedes tomar en cuanto te subas para ir de Kingswear a Dartmouth

→ Dartmouth, como todos los pueblos ingleses, está preparadísimo en cuanto a comida para llevar, ya sea en restaurantes, cafeterías o bien en supermercados (una buena opción si no quieres gastar tanto y aprovechar el tiempo para pasear; venden comida caliente bien empaquetada)

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