
Durante esta semana que he pasado en el norte, no he parado mucho y quería compartir con vosotros uno de esos rincones con encanto que no pueden faltar en nuestro plano de lugares que debemos visitar.El norte de España tiene ese tipo de pueblecitos, que en ocasiones solemos olvidar porque suelen estar entre las grandes ciudades y para hacer turismo solemos ir a sitios más grandes; pero están llenos de historia y cultura, y que por supuesto merece la pena visitar. Supongo que a veces está bien saber que podemos contemplar sitios preciosos sin tener la necesidad de abandonar el país.
A parte de estar por Asturias (en Oviedo concretamente), también estuve por León, y me llamó la atención la cantidad de pueblecitos de este tipo que hay por esa región. Normalmente, yo soy más de ciudad (el campo no es muy de mi estilo), pero de vez en cuando no está de más huir de la rutina, porque la ciudad quema, quema muchísimo: tanto ruido, contaminación, estrés, multitud..es agradable poder pasar unos días tomando el sol, paseando sin miedo a que nos roben el bolso, respirando aire fresco y sobretodo sin el ruido horrible de los coches. Unos días con este tipo de tranquilidad y uno vuelve como nuevo, mucho más relajado.
Una de las cosas que más me llama la atención es que todos estos pueblos, por muy pequeños que sean siempre tienen dos cosas: una iglesia que tiene más años que todos los habitantes del pueblo juntos pero aún así se conserva como si la hubiesen hecho ayer (¿será que los materiales de antes eran más resistentes o que en este tipo de lugares los monumentos se tratan con más cariño y el tiempo no castiga tanto?). Personalmente, me encanta el arte y los mayores tesoros de la arquitectura española se encuentran, por decirlo de alguna manera, en los lugares “dejados de la mano”.
Otra cosa que no suele faltar es un bar; aunque suene cómico, pero en todos hay un bar donde hay señores jugando a las cartas o dominó (aunque ahora con eso de que no se puede fumar, hay más gente fuera del bar), esto en la mayoría porque luego podemos encontrar bares súper modernos y nuevos, hechos aposta para que los turistas puedan disfrutar, que parecen más bien de la zona centro de Madrid.Por tanto, espero que os haya gustado este pequeño recorrido y os animéis al turismo rural, que realmente merece la pena.

Por cierto....el estilismo: Vestido marrón chocolate de inspiración griega de Berskha adquirido en Vente-privee.com (muy fresquito, porque la tela es muy fina), gafas de H&M, brazalaete de madera de Blanco, Cuñas en marrón chocolate de Berskha y bolso tipo maletín de Blanco.¡Espero que os guste!
XoxoNerea.
