Revista Cultura y Ocio

Napoleón Bonaparte

Por Joaquintoledo

No obedeció cuando París le ordenó marchar contra Roma y destronar al papa. Austria quedó sola y luego Napoleón se encarga de humillarla y derrotarla en múltiples combates. La obligó a firmar una paz humillante y ocupó Venecia. Inspirado en múltiples libros de militares, en especial Essai general de Tactique” del conde de Guibert, Napoleón logró cosechar sus primeras victorias de modo espectacular.

Era todo un innovador en el campo de batalla. Una vez dijo: “he peleado en muchas batallas y en ninguna he aprendido nada que no sepa antes”. Se anticipaba al enemigo, atacaba con todas sus fuerzas el punto más débil y en el momento exacto.

También era frecuente en él el sabotaje y una buena red de comunicaciones. Luego se llevaron a cabo las elecciones de 1797 que favorecieron a los monárquicos. Por fortuna, Napoleón decidió regresar, para salvar nuevamente a la Convención, derrotando a los realistas. Entonces junto con estos planea acerca del futuro de la República. Se llega a la conclusión de que el mayor enemigo es Gran Bretaña, especialmente por mar.

Napoleón quiere invadir la isla, pero ante su imposibilidad de hacerlo por aquel momento dado la enorme cantidad de barcos de la Royal Navy, decide que lo mejor es marchar a Egipto, incorporarlo a Francia como colonia, para de allí atacar Persia y llegar a la India. De este modo Gran Bretaña se vería desprovista de sus principales fuentes de recursos.
Sus campañas
Egipto fue su primer gran objetivo. Empezó bien y derrotó al los mamelucos, instaurando un gobierno tolerante y medianamente justo. No obstante su mayor problema fueron los ingleses en el mar que constantemente lo presionaban.

Luego marchó a Palestina con el fin de derrotar a los turcos. Tomó Jaffa luego de un brutal asalto pero se ve en la imposibilidad de tomar Acre. Ante esto renuncia a sus intenciones de marchar a la India y decide volver a reorganizar Europa. Antes de irse asestó un par de derrotas más a los turcos y dejó tropas en Egipto. París lo necesitaba más que nunca, especialmente porque la Segunda Coalición le estaba asestando derrotas. Si bien la situación militar había mejorado a su llegada, el Directorio, sucesor de la Convención, estaba en crisis monetaria y había corrupción por todas partes.

Había llegado el momento de Napoleón. Planeó un golpe de estado con gente que lo respaldaba y organizó un nuevo tipo de gobierno, basado en la repartición del poder en tres cónsules: Bonaparte, Sieyes y Ducos, aunque Napoleón era claramente el dominante. Así empezó el Consulado, el cual se encargó de organizar el país de pies a cabeza. Funcionó y las nueves leyes y obras sociales comenzaron a hacer despertar el país, quién le entregó sus sueños y esperanzas a aquel corso. Redactó nuevas leyes y reformuló otras.
En cuanto al ámbito militar en 1800 marchó a reconquistar Italia de manos de Austria. Así entonces Napoleón ataca a Austria y la derrota terminando todo con el tratado de Luneville de febrero de 1801. Nada parecía detenerlo, sólo su media vuelta en Acre, había sido su mayor derrota y más que todo fue a causa de la falta de abastecimientos. Los británicos, solos en la lucha se vieron obligados a firmar el Tratato de Amiens en 1802, pasando Malta a poder galo. Luego se firmaron pactos con el Vaticano y otros estados menores. Pero todo era una gran hipocresía.

Malta nunca fue desocupada por los ingleses, ni tampoco Egipto. Además recibía y favorecía a todas las monarquías de Europa para luchar contra Napoleón. Intentó colonizar la Lousiana pero luego de ser derrotado en Santo Domingo en 1803, abandona tal idea y vende la Luisiana a Estados Unidos. Respecto a su posición en el poder, ya desde 1802 había creado una nueva constitución que le daba carácter vitalicio a su consulado, estableciendo el Imperio Francés. Más tarde, en 1804 Napoleón se auto coronó como emperador, teniendo como presente  Pío VII, el papa de turno. Eso, fue la gota que derramó el vaso.
La guerra contra Gran Bretaña venía ya desde 1803, pero en 1805 estalló la Tercera Coalición incluyendo además de la isla a Rusia, Suecia, Austria y Nápoles. No obstante la derrota en Trafalgar a mano de los ingleses otra vez hizo que Napoleón se limitara a las batallas en tierra. Obtuvo lo que quería en Austerlitz el 2 de diciembre de 1805. Había ya obligado a España a unirse a Francia; su hermano José fue declarado  rey de Italia y en el recientemente fundado reino de Holanda a su hermano Luis. La respuesta fue la Cuarta Coalición de Prusia y Austria.

Napoleón les devuelve el golpe derrotándolos a prusianos enm Jena y Auerstädt, y  a los rusos en Friedland, por citar las batallas principales. El zar Alejandro I se vio obligado a firmar el Tratado de Tilsit. Luego de estar en Berlín y celebrar su victoria, bloqueó a Inglaterra comercialmente. La isla se quedaba sola nuevamente. Portugal no se plegó al bloqueo, Napoleón ingresa en España habiendo firmado previamente un cínico tratado, el de Fontainebleau para invadir y someter al pueblo portugués.

España luego se opuso pero es fuertemente presionada y ni siquiera los ingleses pudieron salvarla. José es sentado sobre el trono de España, quién por cierto debió lidiar con los guerrilleros de muchas partes de aquel país, que generó un gasto en recursos materiales y humanos para Napoleón. Aunque hay que reconocer que aún éste era demasiado fuerte.
Sufre un revés frente a la rebelde Austria en Asperne-Essling, pero se recupera y en la batalla de Wagram del 6 de julio de 1809 derrota definitivamente a los austríacos. Se alió con los Habsburgo, cínicamente por supuesto, renunciando a su matrimonio con su eterna esposa Josefina, al casarse con María Luisa, hija del monarca austríaco Francisco I de Austria. Quiso ganarse así a las monarquías pero no pudo. Incorporó otros territorios al imperio y a excepción de los Balcanes e Inglaterra, casi toda Europa estaba en sus manos. Dictó nuevas leyes en cada estado, aboliendo la servidumbre, el feudalismo, dictaminó el sufragio universal y permitió la libertad de culto, siendo la excepción España.

Definitivamente un hombre demasiado moderno para el medio. Pero aún quedaba un mortal enemigo además de Inglaterra: Rusia, su aliado hasta entonces. El zar Alejandro, ante las presiones, cede y decide recuperar Polonia con casi 300 mil soldados. Napoleón se anticipa y con 600 mil hombres derrota a los rusos. Pero dio un paso equivocado, pues los persiguió a través de su propio territorio. El zar aplicó la táctica de tierra quemada y Napoleón consiguió llegar hasta Moscú luego de victorias contundentes, incluida la batalla de Borodino, una de las más sangrientas que se registren hasta ahora.

Al llegar a la capital rusa, Napoleón se cansó de esperar que el zar firme la paz. Además Moscú fue incendiada. Ante la desmoralización de sus tropas, los franceses deciden retirarse. Fue el peor error de su vida, que le costó más de 500 mil soldados entre muertos, abandonados o prisioneros. Fue el ocaso para él. Los rusos sólo calcularon unos 40 mil cruzando el río Berezina, desquitándose fríamente en aquellos lares, pues con 400 mil bajas, cada madre rusa, tenía un hijo en el frente.
Al regresar los prusianos deciden rebelarse y se forma la Quinta Coalición entre Rusia, Prusia, España, Reino Unido y Portugal. Napoleón parecía invencible luego de triunfar en la batalla de Dresde en la cual los aliados sufren estrepitosas bajas. Sin embargo el aporte humano de los nuevos socios, Austria y Suecia, exige un nuevo enfrentamiento, bastante desigual en tropas, en el cual Napoleón es derrotado.

Era la batalla de las Naciones en Leipzig del 16 de octubre de 1813. A Napoleón sólo le quedaban 100 mil soldados frente al casi medio millón de los aliados. París fue ocupado y Napoleón refugiado en otra ciudad, recibe la noticia de que había sido depuesto. Abdica bajo presión y los aliados lo envían a la isla de Elba cerca a la costa italiana. Estuvo allí un tiempo pero el 20 de marzo de 1815 regresa siendo aclamado por el pueblo.

Su ejército entre tropas experimentadas e improvisadas llegó casi a los 200 mil. Gobernó durante cien días, justo mientras Europa alistaba la Sexta Coalición en su contra. Finalmente el 18 de junio de 1815 es derrotado definitivamente en la batalla de Waterloo. Los políticos le retiraron definitivamente el apoyo y se entregó a los británicos, sus mayores enemigo.

Se le perdonó la vida, pero esta vez sería llevado a la isla de Santa Helena en el Atlántico. Una soledad total donde escribió sus memorias y pasó sus últimos días en compañía de una que otra mujer y sumido en la depresión, a pesar de que consiguió realizar algunos proyectos y obras sociales. Murió el 5 de mayo de 1821, cuando Europa ya había retornado a la monarquía. No obstante la huella de la Revolución Francesa y de Napoleón en contra del absolutismo y la re modernización de los estados a favor de los derechos civiles, nunca fue olvidado, y sirvieron como modelos para las siguientes revoluciones burguesas.

Escrito por: Joaquín Toledo, especialista en historia del mundo, historia antigua y  con amplia experiencia en investigaciones sobre conflictos bélicos.


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