Seguro que recuerdas a Tom Hanks en Náufrago. Perdido en una isla, en mitad del mar y
hablando con el Sr Wilson, un balón que se transformaría en su mejor amigo. La película es inolvidable, si no la has visto te recomiendo que lo hagas. Las peripecias por las que pasa el personaje son tan duras que no puedes hacer más que tomarle cariño y solidarizarse con él aunque seas de los que dicen que el cine es de mentiras. Puede que tengas razón pero , ¿Qué pensarías si te digo que actualmente pueden haber miles de náufragos forzosos?. Gente que es abandonada en una isla perdida en mitad de los mares australianos, esos que quedan tan lejos que muchos no sabemos ni que existen.
Parece claro que aunque el mundo cada vez es más pequeño, nadie presta atención a lo que está ocurriendo lejos y más si los perjudicados son personas de las que en los informativos ya nos venden como “de segunda división”. Si algo sucede cerca y en nuestro reducto occidental (París, Berlín…) nos genera una solidaridad de esa de banderita y “je suis…” pero como ocurra en Bagdad o Estambul, pues como que no es lo mismo. Parece ser que como no lo vemos, es como si no ocurriese. Sospecho que ignoramos 
Resulta que los señores de los Canguros que viven tan plácidamente en la otra punta del planeta (o eso creemos), han convertido algunas de sus islitas (tienen miles de ellas) en una especie de limbo donde abandonar a las personas que pretenden entrar en su país despoblado y de unas dimensiones gigantescas. Les llaman “Offshore Processing Centers”, son una especie de inhumano almacén de personas depositadas allí “para que no se las vean” y aunque aseguran haber cerrado alguno, casi todos continúan en marcha.
El reportaje del NYTimes nos cuenta que ha sido de miles de inmigrantes que pretendían llegar a Australia y acabaron abandonados hace casi tres años en unas islas remotas del 
En principio debieran estar allí “un ratito”, hasta que se organizase su acogida, pero allí están tirados y olvidados en mitad del mar con la única ayuda de los nativos que se quejan al gobierno que parece que ha decidido dejarlos podrir allí, en mitad de la nada.
Eso sucede lejos, tanto que seguro que ni nos habíamos enterado. ¿Pero y aquí? En Europa,


