
"El blanco lleva en sí su propia sombra, su caducidad, su polvo. Es un color, no algo neutro. En cierto modo se parece al cristal en que, siendo casi imperceptible, tiene un gran peso. Parece etéreo, pero no lo es. Se usaba en el Norte y en las montañas, donde la luz fría, reflejada en invierno sobre la nieve, se deposita sobre las superficies blancas de las casas, reverberando y difundiéndose en el interior." (Roberto Peregalli, Los lugares y el polvo)
