No soy así por ti, nunca lo fuí. Porque aquí soy tan sólo un avatar tras una pantalla, una persona anónima que se esconde detrás de sus letras, alguien que entra a escribir o a leer, a reír o a despotricar; Pero soy mucho más ¿quieres entrar en mi reino?
Bienvenid@s a este, mi reino, el reino del “imposibleolvido”, un rinconcito donde poder compartir con todos sus “súbditos” relatos, vivencias, paranoias y demás desvaríos, de esta mente creativa, locuaz que vive encerrada entre rejas de huesos y cartílagos.
A modo de presentación, una casa grande, medio amueblada por mudanza, que ya por fin me pertenece, una ventana, luminosa, abierta al verdor del campo que me rodea, un ordenador y un paquete de tabaco repetidamente usado por un vicio que me posee.
Un día con 24 horas escasas, en las que no me da tiempo nunca ni a la mitad de cosas que tengo que hacer siempre. Noches largas, productivas, mágicas, en compañía o en solitario suelo sacar buen provecho de ellas, noctámbula de vocación. Soñadora. Tremendamente pasional en todos los aspectos.
Un tesoro, valioso y amado, mi tesoro, en torno a su custodia y guardia va mi persona, temerosa de no saber, orgullosa de verla crecer, amorosa en mimos.
Un corazón dividido, entre el deber y el deseo, entre lo lícito y lo ideal, entre un querer y no obtener, entre un tener y no querer.
Un trabajo que absorbe mi tiempo y mi energía, pero que a la vez me engancha y apasiona.
Un odio visceral a las injusticias, a los gritos y a las peleas.
Una niña feliz. Una adolescente que tuvo que renunciar a demasiado.La ausencia de mi padre: devoradora y cruel.
Una ansiedad arrebatadora, campo a mis anchas entre el exceso y la falta, desequilibrios internos que afloran en su máxima potencia cuando las desdichas y temores me acechan.
Un enorme sentimiento que desborda en todas sus facetas, mucho amor que dar, demasiado, como presa que hay que abrir, y si no hay ocasión de abrir, revienta; lágrimas, muchas lágrimas y no siempre de dolor, muchas son de alegría, emoción, empatía…
Máscaras, cual payaso tragicómico, tras la que ocultarme, risa, liberadora pero nunca reparadora, una válvula de escape, olla exprés olvidada en su punto álgido de ebullición.
Aquí y ahora, pensamientos encontrados, sentimientos reprimidos, sensaciones vacías, alegrías, tristezas, todo y nada, simplemente aquí y ahora, en el reino del olvido imposible.
Porque hay secuencias en la vida, historias, personas, vivencias que simplemente son imposibles de olvidar, yo al menos nunca lo hago.
¿Aún crees que sólo “soy” por ti?
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