(Aquí me veis sentada junto a Mireia, camiseta de rayas, debajo del árbol, con mi niño en brazos aunque no se aprecie en la foto).
Lo que más resonó en mi cabeza ese día y todavía sigue ahí (espero que por muuuuucho tiempo) es uno de los ejercicios que nos propuso Mireia. Se trata de vernos a nosotros mismos como un GIGANTE gritando y vociferando a un niño: si nos ponemos en el lugar del peque, ¿cómo nos sentiríamos al recibir los gritos y la ira de alguien que supera por diez nuestro tamaño? Yo me lo imagino así:
(Lo ilustro con esta foto de Monstruos S.A. por lo de darle un toque "infantil")Mireia también nos recomendó otros ejercicios que podemos practicar para evitar gritarles a nuestros hijos, que son muy interesantes y que funcionan. Así que, desde aquí, os invito a que asistáis a alguno de estos talleres, os encantará.Un saludo especial a Mireia Long, por transmitir de una forma tan amena sus recomendaciones, porque hace que parezca fácil. Y mi agradecimiento a Rosa Vilanova por hacerme llegar las fotografías de ese día (Rosa, quin gust trobar una catalana tan lluny de casa y que fa coses tan boniques y útils per nens, mares i pares).Un abrazo.
