De quince cigarros, este el quinto que me amargas.
Tu suposición, tus manías…
Salvas tardes con té verde
y algún resto cómico de asombro.
Y me haces naufrago
en tu castillo de naipes.
Siempre buscando mis ventanas
juntando mis restos.
Y yo soy esa sed
siempre que soy.
Conjugas mis poemas
en rimas positivas.
Dejas en nada
mi saliva
mi locura.
Y yo soy ese hambre
siempre que vivo.
Estrellas en poniente…
la cúpula del trueno.
No me dejas más opción
que despreciarte.
Tus limpias neuronas
tu jengibre y tus milagros.
No sabes nada
y a costa de eso
vives en la luz…
pero es artificial
me da dolor de cabeza.
Y yo soy ese fuego
siempre que me despeino.
La química de tu alucinación
y la mortalidad asegurada de mi agujero.
Nombres de dioses vencidos
y tu maldita tendencia a la sonrisa.
Quédate en tu luna, marinero.
Mi mar se escribe
con la batallas y tormentas.
Y crees que necesito tus arengas
las claves que descerrajan las sombras.
Te lo he dicho muchas veces:
No me salves
no me rescates…
Y yo soy ese caos
siempre que siento.
Te pierdes
te gastas…
Nadie
ni sus juicios.
Nada
no busco ayuda
sólo coraje.
Y mientras velas por mis vicios
yo los consumo a manos llenas.
Que tu happy ending
es una mentira
y tus consejos mierda.
No me rescates.
No te lo he pedido.
Sigue necio
reiterativo en tu paciencia
y tus teorías New Age.
Porque yo, ya tengo barco
ya soy amiga de Neptuno
y me voy a ahogar
pero en mis aguas desbocadas
en mi rotunda adhesión a la muerte.
Que si vas a mentir
sea a ti
o a alguien que te crea.
Porque yo, soy esa duda
siempre que creo.
Porque yo, bebo en calaveras
y vomito cuando estallo.
No me salves.
No me rescates.
No me sigas
me quedan balas.
Visita el perfil de @Darkvelvet1
