Revista Opinión

novelesco

Publicado el 25 diciembre 2019 por Carlosgu82

Sonó la alarma y a duras penas pude levantarme, todo era tan duro, pero yo sabía que conseguiría lo que me proponía, se escuchaban los pajarillos a través de mi ventana abierta. ¿Cómo podía haberlo olvidado? Tras felicitar a mi exnovio su 25 cumpleaños me deshice de las legañas y fui directa a por mi café.es obvio que la holgazanería juega malas pasadas y tras una ducha bajé a por él. ¿Cómo me podía creer las parafernalias que cuenta el horóscopo del periódico? Y aun así las seguía leyendo a ver si un golpe de suerte las sucedía. Nunca pasaba… que mala suerte que todas las cosas que me propongo siempre salen mal me decía. Tras intentar hacer mi segundo año de carrera me rendí y empecé a trabajar, sobre todo la mente. Estaba a punto de adquirir mi primera vivienda para conseguir unos ingresos extras pero mi gran paciencia jugaba malas pasadas. Era nerviosa, excesiva, mandona, recta. Había veces que pensaba que a mis 24 años había pasado la treintena mental. Era inconcebible.
-Carla, te pido por favor que saques al perro, no llego al trabajo, lo he dejado arriba pensando que estabas en la cama – mi querida madre era de lo mas cariñosa por las mañanas. -y si puedes compra leche.
No me podía creer que a mis 24 años siguiera en una casa de alquiler con mi madre y adquiriendo responsabilidades de niños de diez años, España bullía mala fama, nunca mejor dicho. Tenía claras mis metas, pero las veía claramente bastante lejos. Estaba desubicada y aturdida, en un trabajo que no amaba


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