Revista Diario

Nuestro parto respetado

Por Treintañeraconhijo

Cuando me quede embarazada una de mis preocupaciones junto con otras muchas era el momento del parto. Era un momento que siempre me había dado mucho respeto y después de escuchar de mis amigas y no tan amigas historias para no dormir sobres sus partos lo que tenía claro que quería para mí bebe y para mi un parto respetado.

 

Por desgracia en este país lo que prima es el parto intervencionista y medicalizado, donde desde que entras en el hospital con tus contracciones te empiezan a tratar como si no fueras una persona que razona y sabe lo quiere para ella y su hijo y no tienen en cuenta ninguna de las decisiones que puedas tomar ni para ti ni para tu hijo. Porque según dicen se rigen por un protocolo, y ante eso no tienes nada que decir. Así que tienes que permitir que en contra de tu voluntad te pongan un enema, te rasuren, te pongan oxitocina si les viene en gana, te hagan una episotomía, no te dejen levantarte mientras dilatas porque tienen al niño monitorizado por la cabeza, te rompan la bolsa, tengas expulsar a tu hijo en un potro con las piernas para arriba en una posición totalmente antinatural simplemente porque es la posición que al ginecólogo le viene mejor…y encima si presentas un plan de parto, lo cual estás en tu derecho, se ríen de ti y se lo pasan por el forro.


¿Y qué era un parto respetado para mí? Pues un parto donde ante todo se me tratara como una persona que iba a tener un hijo y que sabía como quería tenerlo, no como una enferma que ha perdido todas sus facultades mentales y que no sabe lo que quiere. Porque una mujer de parto sabe perfectamente lo que quiere: respeto y tener a su hijo con las mínimas interferencias exteriores posibles.


Sabía que lo que yo quería me iba a ser difícil encontrarlo pero tampoco pensé que fuera imposible.
Me puse a buscar por Internet porque estaba segura que alguien tenía que haber en Madrid que hiciera partos respetados. Y así fue como di con Regina Cárdenas y su equipo (Nacentia) que se dedican a hacer partos no medicalizados o respetados en la clínica “La Milagrosa” donde tienen habilitadas dos habitaciones “naranjas” para hacer este tipo de partos.


Durante todo el embarazo me hicieron sentir muy bien, me dieron mucha confianza y me resolvieron todas la dudas que se me fueron planteando. Mi hijo venía grande, de hecho peso 4k y 300 grs , pero en ningún momento se hablo de adelantar el parto como estoy segura que me hubieran planteado en cualquier otro sitio, es más nació una semana después de salir de cuentas y porque me puse de parto y no se hubiera hablado de provocar el parto hasta la semana 42 estando todo bien como estaba.

 

Mi parto fue muy rápido, cuando llegue a la clínica ya estaba de siete centímetros pero aun así pedí la epidural y me la pusieron. Estaba muy tranquila porque sabía que no me iban a hacer nada que yo no quisiera. Conocía a la ginecóloga, conocía la matrona y además tuve la suerte de ser la matrona que quería que fuera. No me pusieron enema, no me rasuraron, no me hicieron episotomía, no me rompieron la bolsa, a mi hijo lo monitorizaron con un cinturón externo que me pusieron a mi en la cintura y yo no me tuve que subir a un potro a empujar porque di a luz en la cama de la “habitación naranja” .Y mi hijo vino al mundo con la música de “Los chicos del coro” de fondo. Los dos tuvimos un parto respetado.


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