
M. C. Escher: "La banda de Moebius"
Nuestros insomnios son uno de los cauces preferidos para que por ellos discurran nuestras preocupaciones. Las preocupaciones son, por su parte, los motivos que acuden a la llamada de nuestra angustia primordial, con el cometido de aportarle un contenido. Nuestra angustia primordial es el sentimiento que acompaña y expresa a nuestra constitutiva insignificancia y vulnerabilidad, que trajimos con nosotros al entrar en este mundo. Nuestra insignificancia es la palanca que utilizamos para dedicar nuestra vida a encontrar para ella un significado, un sentido, y así contrarrestar el temible sentimiento de angustia. Y cerrando el círculo: o nos hacemos budistas y conseguimos instalarnos en el nirvana y la indolencia o aceptamos que las preocupaciones son el molde que ha de permitir que nuestra vida adquiera su forma y su sentido. No es nuestro destino vivir tranquilos. Nuestras capacidades son la cifra de nuestra inquietud. Gracias a que John Wallis no se permitía cosas como poder dormir hasta encontrar la raíz cuadrada de números de cuarenta cifras, quedaron sentadas las bases del cálculo moderno.
